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Moda y...

Tradiciones de Año Nuevo

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Desde hace siglos, la llegada del Año Nuevo en las diferentes culturas y religiones ha estado rodeada por tradiciones, mitos y rituales. Algunos de los que llegan hasta nuestros días tienen orígenes milenarios; otros, la gran mayoría, al igual que el 14 de febrero y otras fechas, son un mero invento de la mercadotecnia y los publicistas. Revisemos los relacionados con la moda.

Calzones.- Empezamos por los tradicionales rojos, por lo general súper chafas. ¿Has visto acaso unos Calvin, Dolce, Westwood o de perdida, unos Rinbros en esos colores? Generalmente se usan para el “amor” (cada quien sus creencias); o los amarillos, para el dinero, que más bien, deberían ser verdes por aquello del dólar, ¿no? Con tantos colores terminaremos con un “Feng Shui calzonil”.

Lo interesante es estrenarlos. Uno se los pone pero nunca se sabe cómo se acabarán quitando. Si eso sucede, lo último que quieres es traer unos rojos estampados con el año que viene y en marca Acme.

Dinero.- En zapatos mientras no te suden los pies, o adiós al billetito; de monedas ni hablar, ¿ya ven por qué salen hongos o ampollas en los pies? Por eso no hay nada más maravilloso que estrenar zapatos, según Carrie y miles de fieles seguidores del bootism, religión que tiene que ver con botas, sandalias, tenis, chanclas, etc.

Maletas.- Para cruzar la puerta que dizque para viajar (los sobrecargos lo harán también) pero cuidado, si las tuyas son las que usaban tus papás desde que ibas en la primaria, abstente, no sea que tus vecinos te vean y sepan que ese glamour que te envuelve es 100 por ciento artificial, como el aromatizante de pino de árbol de Navidad. Aprovecha las ofertas que empiezan para comprar un juego de maletas nice o por lo menos digno.

Borrego.- La figurita de este animal, colocada tras la entrada de la puerta principal, sostiene la creencia que es para la lana, sí, para que haya dinero todo el año. El carnero (no borrego) se sacrificaba a los dioses en busca de abundancia, así que la próxima vez piensa en los “cuernos” tan chistosos que tiene.

Pero eso no es todo: ¿has visto algo más tacky que los autos-reno? Claro, es una de esas tradiciónes nuevas que sólo en nuestro país surrealista pueden existir. ¿A quién diablos se le ocurrió vender cuernos y gorros de Santa Claus para los autos? ¿Qué sigue? ¿Alitas de querubín para el 14 de febrero? Si las ves aléjate.

Aún así, sean cuales sean y como sean las tradiciones que siguen, ¡les deseo un feliz 2009!

Ernesto Hernández

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