(2xist)
Soy Más Que Un Cuerpo
Soy persona. Ante todo soy persona. Un todo, completo por mi mismo. Valioso por mi mismo. Poseo un cuerpo, mente, sentidos, esencia, emociones. Pero soy persona.
Hay momentos en que siento una desilusión y desesperanza que casi se traduce en la pérdida de fe en las personas; los otros, que se vuelven extraños, siempre extraños… ajenos. Una incertidumbre constante que vuelve laxas las relaciones, que evitan tener confianza e intimidad.A veces me asustan estos tiempos de contactos efímeros, de salidas estériles donde se muestran caretas. De inicios de relación que arrancan llenos de pasión, mensajes, mails, llamadas, atenciones y una que otra vez de ilusiones y esperanzas que no siempre prosperan. Primero todo, luego nada.
A veces me canso de no conseguir que mi corazón se enfríe, de no poder evitar que se emocione y vibre, se esperance y muera. Me molesto conmigo por sentir que creo, para luego ver la cruda realidad: nada emocional prospera, no en tiempos plásticos, no en tiempos del vacío.
Me molesta ser constantemente tomado sólo como un cuerpo al que no se le ve nada más. Ni mi mirada, ni siquiera detallan mis rasgos sólo cuerpo. No importa si pienso o no, si siento o no, no importa qué quiero. Sólo me ven desde afuera, jurando palabras de futuros, de relaciones llenas. Juran que importa lo que soy, aunque ni me lean, ni me exploren.
Otras veces soy desechable. Sólo unos besos, unas caricias express. Me abrazan, me juran… después nada, sólo adiós...
A veces dejo de ser sólo cuerpo y me transformo en trofeo. Trofeo que se porta, se presume, del que se habla, pero con el que no te comprometes, al que únicamente se ve desde lejos, se contempla, a veces se magnifica y otras sólo se ornamenta, acompaña.
Algunas veces soy unas palabras escritas que dedico, palabras que no sienten siquiera, palabras que no leen o leen de paso, que sólo alimentan un ego.
A veces me duele pensar que es cierto lo que el gran Antonio Marquet escribió:
“Nadie quiere comprometerse con el otro, se escucha a menudo. No es época de compromisos. Todo se resuelve en el placer inmediato. El rostro de los tiempos es la rapidez, y como consecuencia de la celebración del momento presente como territorio único de promisión, el placer del instante. Se privilegia el placer a costa del amor; la seducción a costa de la vida en pareja, el tamaño o turgencia a la persona, el jadeo a la palabra, cerrar los ojos a sortear los riesgos de conocer al otro”.
Luis Miguel Bernal




