EUROPA > SANTIAGO DE COMPOSTELA 

Camino de Invierno, ruta alternativa a Santiago de Compostela

EFE - Santiago de Compostela
Santiago de Compostela
EFE

Fue la entrada natural de los romanos a Galicia y también la ruta utilizada por las tropas invasoras de Napoleón a principios del siglo XIX. Es el llamado Camino de Invierno, documentado desde el siglo XII y que será oficial en 2010, próximo año Xacobeo. Una ruta alternativa para los peregrinos que incluye parajes tan singulares como Las Médulas y la Ribeira Sacra, por los cauces de los ríos Sil y Miño.

“El Camino de Invierno era la entrada natural al territorio gallego, evitando los grandes escollos montañosos, y sirvió de enlace entre el reino de Galicia y el Castellano-leonés. Se reactivó entre los siglos XVII y XIX, cuando se traza el Camino Real, que sigue prácticamente la antigua ruta, y sirvió para establecer una corriente comercial entre ambos reino”, explica Aida Menéndez, presidenta de la Asociación Camiños a Santiago pola Ribeira Sacra.

En las Médulas, el verde paisaje trufado de árboles frutales, vides, avellanos y almendros se trastoca en una explosión de tierras y montículos de rojos y naranjas, recuerdo de las minas a cielo abierto donde los romanos extrajeron oro, y que hoy se ha convertido en un parque arqueológico Patrimonio de la Humanidad.

En Monforte es parada obligada el convento de Nuestra Señora de la Antigua, conocido como el Escorial Gallego, donde se pueden contemplar su impresionante retablo de madera y una excelente pinacoteca con dos obras de El Greco.

El Camino de Invierno, o Camiño Sur, como le llaman en Galicia, parte desde Ponferrada (León), un punto neurálgico del tradicional Camino Francés, desde el que se ataca el famoso monte de O Cebeiro, que da paso a Galicia, precisamente la zona que muchos peregrinos preferían para evitar la nieve y las avenidas de agua propias de la época invernal en la montaña leonesa.

Desde Ponferrada hasta Santiago de Compostela, lugar de peregrinación desde que fue descubierta la tumba del Apóstol Santiago en el siglo IX, el caminante tiene ante sí 291 kilómetros, cruzando las comarcas de Valdeorras, Quiroga, Tierra de Lemos y Chantada, para enlazar, en Lalín (Pontevedra), con la Ruta de la Plata, el camino que trae los peregrinos desde el sur de España.

La ruta del Camino de Invierno se dibuja siguiendo en gran parte el curso del río Sil, que ya frecuentaron los romanos para explotar la riqueza aurífera de la zona, evitando así la empinada subida a la cumbre del Cebreiro, el paso más corto entre León y Galicia, pero casi siempre cubierto de nieve en invierno.

Así lo siguieron haciendo los peregrinos durante siglos, como lo prueba documentación del siglo XII hallada en el archivo diocesano de Astorga.

“También muchos peregrinos buscaban esta ruta alternativa porque les llevaba a una ermita cercana donde rendir culto al santo de su devoción”, explica Aida Menéndez Lorenzo, presidenta de la Asociación Camiños a Santiago pola Ribeira Sacra, que lleva una década luchando porque esta ruta se haga itinerario oficial, algo que se lograría en 2010, próximo año Xacobeo, si se cumplen las previsiones de los gobiernos autónomos de Castilla y León y Galicia.

Aida Menéndez recalca la importancia histórica de este Camino de Invierno: “Era la entrada natural al territorio gallego, evitando los grandes escollos montañosos, y sirvió de enlace entre el reino de Galicia y el Castellano-leonés. Se reactivó entre los siglos XVII y XIX, cuando se traza el Camino Real, que sigue prácticamente la antigua ruta, y sirvió para establecer una corriente comercial entre ambos reinos. Las tropas francesas entraron en Galicia por este itinerario y, ya más recientemente, la llegada del ferrocarril a Galicia, en 1873, se hace casi paralelamente a este camino, porque ofrecía menos dificultades orográficas”.


Paisajes Unicos

Para empezar, en Ponferrada, el viajero puede sumergirse en la Baja Edad Media visitando el impresionante Castillo del Temple, que la legendaria orden amplió y reforzó a partir de 1178, cuando se hicieron cargo de la ciudad y para mejorar la defensa del Camino de Santiago.

El comisionado de Castilla y León para el Camino de Santiago, Manuel Fuentes, hace hincapié en las singularidades de la ruta, y en especial en el espectacular paisaje de Las Médulas, en la comarca leonesa de El Bierzo.

Allí, el verde paisaje trufado de árboles frutales, vides, avellanos y almendros se trastoca en una explosión de tierras y montículos de tonalidades rojas y naranjas, recuerdo de las minas a cielo abierto donde los romanos extrajeron oro, y que hoy se ha convertido en un parque arqueológico Patrimonio de la Humanidad.

Desde Las Médulas, el Camino de Invierno sigue hacia Puente de Domingo Flórez, histórica encrucijada entre las comarcas de Cabrera, el Bierzo y Valdeorras.

El peregrino se adentrará entonces en esta última comarca, donde los viñedos y olivares que plantaron los romanos son aún seña de identidad; la ruta ofrece entonces espléndidas vistas sobre el río Sil, que se ensancha en el valle, sobre todo en la localidad de A Rúa.

“Los viñedos sobre bancales de piedra que cuelgan sobre el río Sil y Miño, además de ofrecer un paisaje espectacular, son motivo de riqueza económica y cultural para la Ribeira Sacra; en otoño, cuando los viñedos se tiñen de una gama de colores rojizos y amarillas, las vistas son inigualables”, apunta Aida Menéndez.

Y es que estamos en tierra de vinos notables, con dos Denominaciones de Origen: Ribeira Sacra (en el sur de la provincia de Lugo y norte de la de Orense) y Valdeorras (que ocupa parte de los valles de los ríos Sil y Jares en el nordeste de Orense).

Una variedad de tintos y blancos que acompañan a los manjares gastronómicos típicos: los contundentes cocidos, los embutidos, la empanada y el “ pulpo a feira”. Y de postre, una exquisitez elaborada desde las populares castañas: el “marrón glasé”.


Parada en Monforte

La ruta sigue hacia el valle de Quiroga siguiendo el río Sil para entrara en el Valle de Lemos, donde se asienta la ciudad de Monforte, la capital de la Ribeira Sacra.

Además de sus excelentes vistas sobre el valle, Monforte de Lemos se distingue por su rico patrimonio histórico: el Conjunto monumental de San Vicente, enclavado en la cima de un pequeño promontorio, que alberga el Palacio Condal, con su torre del homenaje, y el Monasterio del Pino, hoy reconvertidos en Parador Nacional.

En Monforte es parada obligada el convento de Nuestra Señora de la Antigua, conocido como el Escorial Gallego, donde se pueden contemplar su impresionante retablo de madera y una excelente pinacoteca con dos obras de El Greco.

Destaca asimismo el Convento de las Madres Clarisas, que alberga un extraordinario Museo Sacro, para muchos expertos el segundo en importancia de España. Enfrente veremos el puente medieval de origen romano que cruza el río Cabe.

De allí la ruta sigue hacia Chantada, pero antes tiene que salvar el paso del Miño en Belesar; “un impactante paisaje, ya que los bancales de viñedos que cuelgan sobre terrazas de piedra son espectaculares, así como el pueblecito de Belesar”, explica Aida Menéndez.

En Chantada cruzamos su bien conservado casco histórico y seguimos hacia el monte Faro, un gran bloque de piedra granítica de 1.187 metros de altitud desde el que se pueden divisar las cuatro provincias gallegas.

Siguiendo la ruta hacia Rodeiro por el curso del río Arnego acabaremos en la villa de Lalín, para unirnos enlazar con la Ruta de la Plata, uno de los caminos oficiales que llevan a Santiago de Compostela.

EFE
PUBLICIDAD
Terra - Terra se viste de verde Terra se viste de verde. Por un mundo mejor...
Terra - Newsletter Terra Entérate de lo mas destacado de Terra directamente en tu correo