Carnaval y Fiesta se funden en Nueva Orleans

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Al hablar de Nueva Orleans es imposible dejar de hablar de música, fiesta, jolgorio y carnaval. Esta ciudad, ubicada en el Estado de Louisiana, al Sudeste de Estados Unidos, es una de las pocas en donde la celebración no tiene descanso.

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Aquí no importa el día, tampoco si se empieza o se termina el año. A lo largo de los meses siempre habrá una excusa para festejar. El Mardi Grass, New Orleans Jazz Heritage Festival, Black Heritage Festival, Tennessee Williams Literary Festival, Greek Festival, Carnaval Latino y el Día de la Independencia, son sólo algunas de las fiestas que se resaltan con rojo en el calendario de la ciudad. Tal vez por ello a Nueva Orleans se le conoce como ¿laissez les bons temps rouler¿ (Deja que los buenos tiempos rueden), o ¿la ciudad en donde se olvidan los problemas¿.

El espíritu de fiesta tiene sus orígenes en los inicios del siglo XX, cuando todos los elementos culturales fueron madurando hasta alcanzar la revolución musical que dio nacimiento al jazz. Desde los primeros días de esclavitud, la población negra se congregaba todos los días domingo en la Plaza del Congo para bailar y cantar al son de los tambores africanos, el único lugar en el Sur de Estados Unidos donde estaba permitido.

Luego, en 1960, la ciudad alcanzó una histórica conexión comercial con Latinoamérica que generó nuevos ritmos musicales, la importación de frutas tropicales y ese aroma de café tostado inconfundible. De ahí, el arribo de nuevos visitantes no tuvo límites -según estadísticas llegan a ser 10 millones cada año- y nada interrumpió el desarrollo del turismo en la región.

Un poco de historia

La historia cuenta que hace 10.000 años, una tribu nómada probablemente vivió en Nueva Orleans pero existe muy poca evidencia de su estadía. Sin embargo, cuando los franceses fundaron la ciudad en 1718, siete pequeñas tribus conocidas como Muskogeans ocuparon algunas áreas al norte del lago Pontchartrain, y la ribera del Río Mississippi.

Pese a lo que se creyó en ese entonces, los indígenas no duraron mucho y la región empezó a ser habitada por inmigrantes franceses, canadienses y alemanes. Otros que se sumaron a esta oleada migratoria fueron los esclavos africanos, traídos por los franceses.

En 1721 Nueva Orleans contaba con 1.265 habitantes, de los cuales la mitad eran esclavos. Estos en su gran mayoría trabajaban en las residencias de los colonos y ahí empezaron a escuchar música europea -principalmente sonatas de piano- que se filtraba a través de las ventanas de las casas de sus amos. De esta forma, se fueron introduciendo nuevas corrientes musicales a las actividades culturales de la esclavitud negra y, al contrario de lo que sucedió en el Caribe, la música en Nueva Orleans nunca fue netamente tropical.

La influencia cultural entonces se enriqueció notoriamente pero la economía no llegó a solidificarse. Fue así como la inmigración en ese entonces paró y la economía tomó el rumbo del contrabando, un camino que dejó a la ciudad con un sabor de ilegalidad.

En 1743, Bienville, que había sido gobernador en diferentes periodos, fue sustituido por el Marqués de Vaudreuil. Su esposa era una devota anfitriona, así que en Nueva Orleans se pusieron de moda los bailes, las fiestas y los banquetes. Durante esa época fue precisamente cuando se celebró el primer festival de Mardi Gras.

En 1759 los reinos de España, Francia y Gran Bretaña firmaron el Tratado de París. En virtud de este acuerdo, Inglaterra devolvía a España las Islas Filipinas y Cuba (que le había arrebatado previamente) a cambio de que España le cediera La Florida, y Francia el Canadá. A su vez, Francia entregaba el territorio de Louisiana a España, para compensar la pérdida de La Florida.

En 1803, Estados Unidos adquirió Louisiana, mediante el llamado "Louisiana Purchase", pero en las leyes se infiltraron algunas tradiciones europeas y por ello este Estado pasó a ser el único en el país con un derecho civil basado en la ley romana, y no en la ley británica.

Espíritu de Fiesta

Pero la herencia francesa y española no sólo quedó demostrada en las leyes. Además del idioma, la gastronomía y la arquitectura de las calles, el ambiente de fiesta se apoderó de la ciudad. La música y el baile son, de hecho, unas de las primeras palabras con las que se asocia Nueva Orleans.

Entre los más populares festivales de la ciudad, Mardi Gras puede ser el más importante de todos. Esta fiesta, basada en tradiciones europeas, fue evolucionando hasta convertirse en una celebración multicultural que se nutre de las raíces africanas y caribeñas que llegan a la región.

La fecha del Mardi Gras se determina de acuerdo con el calendario cristiano. Mardi Gras es el día antes del Miércoles de Ceniza, día en que se inicia la Cuaresma, el período de sacrificio que precede a la Pascua de Resurrección. En Nueva Orleans, el término Carnaval se aplica a la temporada de bailes y desfiles que se celebran a partir del 6 de enero (el día de los Reyes Magos) hasta el Mardi Gras.

Durante esta época, más de ochenta pueblos y ciudades del Estado de Louisiana celebran la temporada carnavalesca con una gran variedad de bailes y fiestas, desde los ¿fais-do-dos¿ o bailes de pequeños pueblos ¿cajun¿, hasta los elegantes bailes urbanos en ciudades como Lafayette y Nueva Orleans.

Sólo en el área metropolitana de Nueva Orleans, las asociaciones carnavalescas patrocinan más de cien bailes y se llevan a cabo setenta desfiles. En esos momentos, las calles se cubren de púrpura, verde y dorado y entre bailes y música el ambiente de fiesta se apodera de la ciudad para hacerle honor a aquella frase francesa ¿laissez les bons temps rouler¿, que en español sería ¿Deja que los buenos tiempos rueden¿...Y ruedan muy bien.

Terra/ Mónica Godoy L.
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