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Delicias de Francia

La gastronomía suele ser el reflejo de la sensualidad de una ciudad, de sus secretos más íntimos, de la historia de una nación. En el instante en que los ojos del extranjero se cruzan con los platos más típicos, la comida de los mercados, las tiendas, las panaderías, los restaurantes, es posible darse cuenta de qué tan importante es la cocina en una cultura y lo que significa para los habitantes de cada región. Aquí te presentamos cinco países mundialmente conocidos por sus delicias gastronómicas.

1.Francia

La comida en Francia tiene tanta tradición como su historia, su arte o su sentido de la libertad. Cuando acuden a la mente escenas de refinamiento, romanticismo y sensualidad relacionadas con los franceses, se proyectan en el archivo interior las imágenes palaciegas que el cine se ha encargado de divulgar, donde reyes y aristócratas se deleitan con mesas enteras cubiertas por platillos inimaginables, fuentes de frutas y esculturas de postres con nombres extravagantes. Esta es la cocina de los reyes, propiedad actual de los chefs, de los restaurantes exclusivos; es la alta cocina francesa. Sin embargo, el espíritu igualitario que los franceses han desarrollado en los últimos siglos ha hecho que su cocina resulte accesible para todo el que la visita.

Los cocineros franceses conocen muy bien el ritual de su cocina; saben que el punto de distinción es la calidad de sus ingredientes y el equilibrio entre éstos con la buena presentación y la sencillez. Por ello es que han desarrollado innumerables tipos de salsas y cremas con las que acompañan sus platillos. De esta forma, el visitante se sorprende con platos sumamente sencillos cuyo atractivo reside en la armonía de sus componentes y el ritmo que le imponen tanto su color como su forma de ingerirlo. Ejemplos claros de esto son el suflé, el foie gras, el salmón en aspic o las mouselines y macédonies.

Un punto clave dentro de la gastronomía francesa son sus panaderías. Existen gran cantidad y variedad de panes; el más clásico, el blanco, que se presenta en forma de barras: las delgadas o 'flutes', las baguettes y las más gruesas o 'pains'. El pan francés solo se conserva fresco alrededor de cuatro horas y cada día son menos las panaderías que lo elaboran de la manera tradicional, razón que vuelve muy atractivo convertir en un reto probar un pan recién horneado.

La pastelería es otro fuerte de la cocina francesa. En ellas podrá encontrar infinidad de pastelillos de diversos tipos y tamaños entre los que destacan los merengues, las madalenas, los 'pettits fours', tartaletas, buñuelos y el caramelo. Las tartas también son variadas, especialmente de chocolate y de frutos secos o de temporada; tienen la característica de una presentación elegante y atractiva.

Las carnes frías son también productos muy atractivos y abundantes. En las charcuterías se pueden encontrar gran variedad de carnes cocinadas, jamones, salchichas y patés. Algunas de ellas también ofrecen ensaladas y platos del día, sencillos, atractivos y económicos en general.

Los quesos son algo que conviene probar; la elección entre más de 360 tipos existentes es como atravesar un laberinto sin fin. En una buena tienda de quesos se puede degustar varios de ellos y elegir el que más se adapta a los gustos personales, contando siempre con la colaboración de los encargados del establecimiento. Entre los mejores quesos están el Fromage Fermier y el Camembert; un queso con la inscripción 'lait cru' (leche pura), que representa la más alta calidad entre los productos de esta naturaleza.

Otro producto de gran tradición en Francia es el vino, esa bebida mágica que viene a ser el perfume del paladar. Cada región tiene el suyo propio, que difícilmente podrá encontrar al estar fuera de la zona; pero también existen los vinos que traspasan fronteras, que involucran historias y leyendas y que con seguridad le agradaría probar como es el caso del Borgoña, el Burdeos, el Coñac y el mítico Champagne.

2. Italia

En Italia se puede comer realmente muy bien, no sólo por la variedad de sus platos sino también por la excelente manera de cocinarlos. A pesar de que se tiene la equivocada idea de que, además, de pizza y pasta no se encuentra mucho más, lo cierto es que la gastronomía italiana ofrece una gran riqueza de sabores y aromas.

El Imperio Romano fue famoso por sus bacanales en las que se servían suculentos manjares traídos directamente de otros países: ostras de las costas gallegas, los mejores patés procedentes de aves francesas o deliciosa repostería árabe, todo ello regado con los mejores vinos.

Esta tradición del buen comer se perdió, en parte, durante la Edad Media, pero con el Renacimiento se recuperó, potenciando no sólo la calidad de los productos sino también la preparación de los mismos. De hecho, la "cocción al dente", es propia de Italia y la utilizan no sólo para la pasta sino para el arroz o las verduras, consiguiendo que no queden ni pasados ni enteros, sino en el punto adecuado. El truco consiste en esperar a que el agua con el aceite y una hoja de laurel cueza, en ese momento verter la pasta o el arroz y una vez que haya vuelto a cocer mantener dicha cocción durante siete minutos exactos a fuego vivo. Una vez pasados los siete minutos escurrir lo cocido y pasar inmediatamente por agua fría. De este modo se habrá alcanzado el punto exacto y la comida estará 'al dente'.

Cada zona de Italia posee varias especialidades dignas de ser tenidas en cuenta a la hora de degustar el placer de una buena mesa. Ofrecemos un rápido recorrido por los manjares que se pueden encontrar a lo largo y ancho de esta península en forma de bota.

En el norte de Italia , junto a platos de influencia austriaca, como la sopa agria o el 'chucrut', se encuentran los mejores 'gnocchi' de espinacas y patatas, albóndigas de ciruela y el plato estrella de la zona, la polenta , una masa de harina de maíz que normalmente se deja secar para freírla o asarla como acompañamiento de las carnes y pescados.

La pasta es excelente en Lombardía y Liguria y a parte de que se encuentran todas las modalidades conocidas, las salsas son deliciosas. Cabe destacar dentro de éstas el 'pesto genovés' con la albahaca como principal condimento o la 'boloñesa' , elaborada a partir de carne y tomate. El arroz resulta vencedor frente a la pasta en Venecia. Los 'risottos' son sencillamente deliciosos y se preparan de manera extraordinaria.

En el centro de Italia la carne y las verduras son las estrellas de la cocina. Sopas de verduras consistentes, como las 'minestrone' y la 'cipollata', cuya base es la cebolla, son deliciosas. Sin olvidar, además, de las alcachofas, los espárragos, las setas, las judías verdes, las espinacas o las trufas que se preparan sencillamente y se comen solas o como acompañamiento a la carne de cerdo, de cordero o de vaca asada o a la parrilla.

Tampoco se puede dejar de probar las brochetas 'alla porchetta' preparadas con carne de cerdo que se asa previamente y después se trocea y se rellena con hierbas aromáticas. El pescado no es un plato básico pero merece la pena destacar la sepia en el Lazio y la carpa a la parrilla de Umbría.

El Sur de Italia se caracteriza por una cocina sencilla, que tiene su base principal en el aceite de oliva. De primero se puede tomar una gran variedad de verduras: tomates, calabacines, coliflor, berenjenas o pimientos aderezados con plantas aromáticas, sin olvidar las sempiternas cebollas Lampasciuoli, las setas o los espárragos silvestres.

La pasta no podía faltar y la elegida por los sureños, además de la pizza, son los macarrones y los espaguetis. Es una delicia probar los aderezados con la salsa especial elaborada con carne de cerdo, salchichón, huevo, requesón y mozzarella.

Para que la comida resulte un completo placer, lo apropiado es regarlas con los excelentes vinos italianos, los cuales tienen 194 denominaciones de origen que dan fe de su gran calidad. Junto a los Marsala, Brunello di Montalcino, Spumante d'Asti, Barolo, Barbera, Chianti o Valpolicella existen otros menos conocidos pero de muy buen carácter. Los licores italianos son el colofón ideal para una deliciosa comida, eso sí siempre después de un aromático y delicioso café.

3.España

España es pródiga en secretos a través de su cocina. Fruto de una historia de conquistadores, su gastronomía incorpora ingredientes de todo el mundo, formas de elaboración variadas y secretos de diversas procedencias dando como resultado un panorama gastronómico inmenso. Pese a ello, hay rasgos propios en su comida que la pueden definir como mediterránea: el uso del aceite de oliva, la abundancia equilibrada de productos marinos, el trigo y el vino.

Es evidente que en una península los productos marinos tienen gran impacto en la alimentación; las especies del Atlántico, del Mediterráneo y del Cantábrico obligan a una variedad en la cocina. Por otra parte, las zonas ganaderas del norte y la meseta central proveen las carnes rojas y los derivados de la leche.

El vino es un líquido presente en todas las regiones en menor o mayor calidad; más de 50 marcas lo confirman. La zona de la Rioja es la que ofrece mayor calidad a nivel mundial, en tanto que el Duero y Jerez preparan vinos más dulces y más nacionales, algunos de ellos con Denominación de Origen.

En Galicia, son típicos los platillos a base de mariscos. Las vieras son una vianda hecha con mariscos que, según se cree, están relacionadas con el apóstol. También son famosos el pulpo, preparado de diversas maneras, las sardinas asadas y los pimientos de Herbón, ambas se consumen estilo tapas, entre copas y la charla con los amigos. La empanada compostelana, rellena de pescado, es típica de la zona durante los meses cálidos, en tanto que el caldo gallego y el lacón con grelos, son los favoritos del invierno. Como postre, la tarta de Compostela, hecha con almendras y un buen vino de la región como el Ribeiro o el Albariño, permitirán cerrar una buena y sencilla comida gallega.

A su paso por Asturias podrá encontrar los mejores quesos de la nación; el más reconocido es el cabrales, aunque puede probar muchos otros de sabores y texturas diversas. Asturias, al igual que Cantabria ,es zona de mariscos y pescados, especialmente merluzas, anguilas, sardinas y calamares. Probar una fabada es pactar con esta zona cantábrica ya que se considera su plato típico; hecha a base de alubias grandes, cerdo, morcilla, cebolla y chorizo, se trata de un guiso caldoso que viene muy bien en los días de invierno.

El País Vasco mantiene también esa diferencia típica en su cocina como en su lengua y su idiosincrasia. Entre sus mejores orgullos está la afirmación de que se consume lo mismo en las mesas de su gente que en los restaurantes más lujosos de la comunidad, tratando de decir con ello que las diferencias sociales no existen en su cocina. Sus platillos principales tienen como fuente el pescado y los mariscos, especialmente el bacalao y la merluza; así mismo, las salsas los distinguen de otras regiones españolas, semejándose en esto a la complicada cocina francesa. En los pueblos de la región se consume un plato conocido como marmitako, realizando una combinación de atún, bonito, patatas y pimiento que suele acompañarse de un vino blanco seco y ácido llamado txacoli.

De La Rioja lo más destacado dentro y fuera de España son sus excelentes vinos, especialmente los tintos. De sus platillos se puede decir que destacan los que se realizan a base de perdices y cordero ya sea en guisados o asados a los que incorporan las alubias blancas y otras legumbres; los pimientos riojanos son tan famosos como los vascos pues proceden de la misma zona geográfica, su utilización es en muchos casos como envoltorio de diversas mezclas de verduras o carnes.

Siendo una zona de confluencias de la tradición vasca, castellana y francesa, Navarra comparte una cocina similar a la riojana; perdices y codornices son su fuerte, tanto como la trucha a la riojana combinada con jamón; sin embargo, su espectro gastronómico se amplía hacia los platillos en los que predomina el cordero, como el asado o el chilindrón, en el que se acompaña de las verduras y hortalizas navarras de gran renombre. Asimismo, los pescados que recibe del Cantábrico se reflejan en las excelencias de la merluza, el lenguado o la lubina, que se cocinan igualmente con verduras y salsas. Sus vinos son de magnífica calidad, especialmente los afrutados y blancos dulces.

Cataluña es una mezcla de refinamiento francés en su gastronomía. Es mucho más mediterránea y menos árabe que la del resto de España; las salsas suaves y exóticas bañan muchos de sus platillos, especialmente las de aceite de oliva, sean en carnes, pescados o verduras, acompañándolos con frecuencia de frutos secos como las castañas, almendras, pasas y piñones. Los embutidos más suaves también tienen gran arraigo en la región catalana, especialmente el llamado butifarra.

Andalucía es la región española que reúne mayor influencia de las culturas que conquistaron España, especialmente la árabe. Predominan los platillos a base de pescados y mariscos con la característica de cocinarse de manera más seca, para una ingestión más fácil. Los pescaítos fritos son botanas y tapas populares que se pueden encontrar fácilmente. El gazpacho es el plato caldoso más popular de Andalucía. Sus vinos son más bien dulces, destacando los de Jerez, Málaga y Montilla-Moriles.

Las Islas Baleares tienen una cocina típicamente marítima y en las tierras del centro, las comunidades más extensas geográficamente que son Castilla la Mancha, Castilla León y Extremadura comparten una cocina similar. Predominan los platos elaborados con carne roja de res o de cerdo, siendo especial la ternera avileña de sabor delicado y suave, los asados de cordero y conejo, los jamones y chorizos con sus innumerables variedades, los patés derivados de las diferentes clases de ganados de la región. Los quesos como el manchego tienen gran reputación y se ofrece profusamente en su cocina; los productos del trigo se expresan en gran variedad de panes salados y dulces, así como en galletas y postres típicos.

Por último, en Madrid se puede encontrar una cocina nacional e internacional muy variada, característica de una capital mundial, sin que ello le impida tener sus propias especialidades como son los callos y el cocido a la madrileña.

4.México

La gastronomía mexicana es rica, elaborada y cargada de sabores. Es, además, el resultado de un mestizaje, principalmente con la comida española. Tiene sus ingredientes básicos en el maíz , adorado por los indígenas; el chile, con más de 100 variedades y que dignifica los sabores, y los frijoles o judías pintas, ingredientes que encontrará en diferentes formas en todas las comidas que realice.

México ha aportado al resto del mundo una larga lista de alimentos como la calabaza, el tomate, el chocolate, el aguacate, la papaya, la guayaba y la vainilla , entre otros productos.

Para disfrutar de este rico paraíso gastronómico es imprescindible olvidarse de todo lo que se piensa sobre la comida mexicana. Es decir, renunciar a todas las preconcepciones que se tienen de esta gastronomía, ya que en muchos casos, sobre todo en el extranjero, la idea que se tiene de la comida mexicana está bastante distorsionada.

Dada la gran extensión de México y la gran variedad de zonas climáticas, la comida mexicana está muy regionalizada, por lo que el tipo de comida que se puede conseguir varía enormemente de una región a otra. Lo que puede ser degustado en las costas es posible que no lo encuentre tierra adentro. Es aquí donde radica la fascinación de esta comida.

Le invitamos a que descubra este sorprendente universo, enriquecido durante los últimos 500 años y le recomendamos que lo haga sin reparos.

Los desayunos mexicanos se toman muy temprano (entre las 7:00 y las 10:00 de la mañana) y suelen ser muy completos. Pruebe el menudo norteño, vísceras de vaca picadas y cocidas con maíz ancho y salsa de chile colorado, los chilaquiles, tortillas de maíz, fritas y preparadas en salsa verde o roja, con crema, los huevos rancheros, fritos sobre una tortilla de maíz, bañados en salsa picante o los huevos a la mexicana, revueltos con tomate, cebolla y chile. Nunca faltará el zumo de naranja y una taza de café, al estilo americano, es decir, muy suave o bien, al estilo mexicano, de olla, con un toque de canela y piloncillo.

Antes de iniciar la comida, que se sirve entre las 14:00 y las 16:00 h. en muchas regiones se acostumbra a beber el aperitivo. Consiste en cerveza u otra bebida, acompañada de botana, que bien puede ser una ración de caldo o comida del día. La comida es para muchos mexicanos, el mejor momento del día y suele componerse de sopa, sopa seca, como arroz, un segundo plato que puede ser carne, pescado o pollo, postre y café, acompañado de bolillos (pan) y tortillas. Comience con un buen caldo tlalpeño, con pollo, aguacate, garbanzos y chile chipotle. O si lo prefiere, el caldo sudado de Sinaloa, una sopa de camarones y moluscos o bien, un caldo tarasco, mucho más suave, a base de pollo y con trocitos de aguacate.

En cuanto al segundo plato, el más fuerte y más elaborado, la lista puede ser interminable. Eso si, no puede abandonar México sin haber probado el verdadero pollo con mole poblano, el plato por excelencia de la cocina mexicana. La receta fue inventada por la monja de un convento, que en su afán de impresionar al obispo, mezcló más de 30 ingredientes, dando por resultado tan deliciosa salsa. Su preparación es muy lenta y laboriosa ya que tiene diversas fases en donde se van mezclando chile, chocolate, cacahuetes, tomates, almendras, pasas, ajos, pimienta, canela, pan, plátano, etc. Todo se fríe en momentos diferentes y se muele hasta formar la pasta. Igualmente de la zona de Puebla, le aconsejamos probar los mixiotes, trozos de cordero asado envueltos en hojas de maguey. Si tiene atrevimiento puede preguntar por los gusanitos de esta planta, que se pueden comer vivos o asados en salsa.

Para el postre , los mexicanos son muy golosos . Se destacan el jamoncillo de leche, las jericallas (especie de flan), las crepas tuti fruti, los helados y la pastelería.

Si usted es de gustos más conservadores, o de los que prefieren picar, no se preocupe ya que México ofrece una rica variedad. Pruebe los tamales de carne, preparados con maíz cocido y envuelto en hojas de la misma planta, los 'burritos', preparados con tortilla de harina en los que se envuelve todo tipo de guisados, las Tostadas de pollo con lechuga y aguacate, las flautas, con tortillas de maíz fritas y enrolladas, el queso Oaxaca, los chorizos, las tortas de carne, especie de emparedado, las memelas, tortas cubiertas de diversos ingredientes o los tacos de huitlacoche, un hongo parásito del maíz.

Le aconsejamos que en sus comidas pruebe la cerveza mexicana. Es más suave que la europea, pero con la posibilidad de elegir entre una rica variedad. Las marcas más destacadas son Coronita, Tecate, XX Lager, Modelo, Bohemia, Pacífico, Noche Buena (que sólo se encuentra durante la época de navidad), Negra Modelo, Corona y Superior.

Como aperitivo, el tequila es el rey y el licor nacional por excelencia.

5.Grecia

La cocina griega se caracteriza por su sencillez y por sus sabores agradables al paladar. Es una cocina típicamente mediterránea con el aceite de oliva como base fundamental. No en vano Grecia es uno de los principales productores de este producto junto con España e Italia.

Los griegos comienzan el día con un desayuno ligero, nada de huevos, zumo, cereales, etc. tan sólo un café con las roscas de pan con semillas de sésamo, conocidas como koulouri, son más que suficiente. Durante el transcurso de la mañana es habitual tomar algún tentempié y es frecuente que en las zonas de oficinas de las principales ciudades existan los kafetzis que sirven, tras recibir una llamada telefónica, cualquier refresco, café, sandwiches o dulces. Si no se cuenta con este servicio se suele salir a la calle y comprar en los puestos callejeros los magníficos hojaldres bien de queso (tiropitta), bien de espinacas (spanakopitta), de carne (kreatopitta), acompañados de un yogurt hojaldrado con nata o fruta conocido como bugatsa, delicioso.

La comida, cuando se tiene tiempo, es mucho más que el simple hecho de comer. Es un evento de reunión familiar o de amigos que se debe disfrutar plenamente. Se comienza tomando un oúzo, aguardiente anisado típicamente griego, acompañado de algún entremés que puede consistir en aceitunas, salchichón, anchoas, caviar, gambas, salchichas de hígado, frituras, vísceras o deliciosas ensaladas de huevas de pescado llamadas taramosaláta.

El primer plato suele consistir en la ensalada griega, salta khoriátiki , típicamente mediterránea a base de tomates, pepinos, cebolla, aceitunas negras y como toque griego se acompaña con queso de oveja llamado féta. También se puede tomar como primero un plato de sopa de verduras con un huevo escalfado. En el tiempo de Pascua es habitual tomar Magirítsa, sopa de callos con huevos y zumo de limón.

El segundo plato, el más consistente, puede ser de carne o pescado acompañado de verduras. Si se decide por la carne encontrará estupenda ternera en la zona de Tesalia y Atenas y en todo el país, principalmente, cordero. Si se opta por el cerdo (gourounópoulo), los griegos normalmente lo preparan asado. Platos típicos de carne son la souvlákia, brocheta que mezcla carne de cordero con carne de cerdo, las dólmades, carne picada con arroz envuelta en hojas de parra o col, soutzoukákia, albóndigas de carne y arroz con salsa de tomate, mousakás, berenjena, bechamel y carne picada en forma de pastel, giovétsi, cordero asado con pasta, kebab, típica brocheta de carne de cordero de origen turco, kotópoulo, pollo asado relleno de arroz, queso y pasas y el galapoúla germistí, pavo relleno de castañas, pasas y aceitunas. Todos estos platos de carne están preparados con gran esmero y su sabor es realmente delicioso.

Como postre se puede optar por los quesos griegos como el féta y el mizithra, ambos de oveja de sabor suave o por el kaséri, de color amarillo y sabor más fuerte. El yogurt es otro postre habitual que se puede tomar hojaldrado, azucarado, con nata o frutas. Y ya como dulces destacan las pastas conocidas como tirópita, los budines de requesón o queso y las baklavá, cataífi y balaktoboúreko, pasteles de hojaldre, nueces y miel de origen turco. Son estupendas también las confituras acompañadas de miel y las mermeladas de frutas. No deje de probar los helados griegos, pagotá, tienen merecida fama.

El café es imprescindible después de una buena comida. La influencia del café turco es notable por lo que el sabor es excelente. Se puede tomar amargo (skiétos), ligeramente dulce (métrios), dulce (glikís), cargado (varís) o cocido durante mucho tiempo (vrastós).

La comida finaliza con los licores. El brandy griego es excelente, los más famosos son el Cambas y el Metaxá, este último se obtiene de la destilación del lentisco. También se toma licor de guindas, visinada.

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