Riquezas de otros tiempos 

Regreso al pasado

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Las Pirámides de Egipto

En un viaje por el tiempo, descubre cinco de los lugares con más riqueza histórica en el mundo. Desde las Pirámides de Egipto, descubre otros lugares como Machu Picchu, la Ciudad Perdida de los Incas;la Alhambra en España, el más hermoso e imponente patrimonio de la cultura árabe; La Muralla China y el Zócalo en el Centro Histórico de México.

1. Las Pirámides de Egipto

De las Siete Maravillas del Mundo las Pirámides de Egipto son las únicas que han conseguido sobrevivir al paso del tiempo. Contemplar estas construcciones es realmente impresionante, a pesar de haberlas visto numerosas veces en televisión, fotografías y publicaciones, nada es comparable con disfrutarlas al natural. Al contemplarlas se piensa en cómo fueron construidas y cuántos esclavos fueron necesarios para mover los bloques de piedra y subirlos hasta la cima, el sentimiento de respeto y asombro es inevitable.

El conjunto más representativo y quizá más famoso en todo el mundo es el de Gizeh en el que se pueden contemplar:

* La Pirámide de Keops. Tenía una altura original de 150 metros lo que la convierte en la más alta del mundo. Estaba compuesta por más de dos millones de bloques de piedra de 2 toneladas y media de peso cada una. Está prohibido escalar hasta la cima, pero no dude en penetrar en su interior, siempre acompañado de un guía, para admirar las galerías y el techo saledizo. Muy cerca de la pirámide se encuentran el Templo Mortuorio de Keops, el Museo del Barco Solar y la única tumba del Imperio Antiguo que no ha sido profanada, la Tumba de la Reina Hetepheres.

* La Pirámide de Kefrén. Es la mejor conservada de este complejo, conservando aún la capa caliza del exterior que recubre el granito rosado. Se pueden visitar las dos cámaras mortuorias y el sarcófago vacío.

* La Pirámide de Micerinos. Es la más pequeña de las tres y la que ha sufrido mayores saqueos. Junto a estas pirámides se levanta imponente la Esfinge de cabeza humana y cuerpo de león que se construyó teniendo como base formaciones rocosas naturales a las que se añadió piedra pulida. Se cree que representaba a alguna deidad aunque no ha podido saberse a ciencia cierta de quién se trataba. Su estado no es el ideal ya que ha sufrido deterioros muy serios, debido al turismo masivo y la degradación del medio ambiente. A pesar de ello sigue siendo majestuosa.

* Las Pirámides de Dashur, con la Pirámide Negra, denominada así porque al desprenderse la piedra caliza dejó al descubierto un color oscuro, la Pirámide Inclinada cuya inclinación varia de 54 a 43 grados y la Pirámide Roja en cuya construcción se emplearon vigas de cedro que aún pueden contemplarse ya que es la mejor conservada.

* La Necrópolis de Saqqara. En ella se erige la Pirámide Escalonada de Zoser, la más antigua de todas, ubicada en un recinto donde, además, se pueden contemplar santuarios y patios. También se encuentran en esta necrópolis la Pirámide de Unas, los restos del Monasterio de San Jeremías, las Tumbas de Mereruka y Kagemmi, del 2345-2333 a.C., la Pirámide de Teti con bellos grabados de la vida egipcia de aquella época tallados en su interior, Serapeum, catacumba dedicada a Apis, el toro sagrado y la Pirámide Escalonada de Sejmhet.

Hacia el sur, únicamente accesibles a pie, en vehículos todoterrenos, camellos, caballos o burros, se pueden visitar las Pirámides de Pepi I y Pepi II, las de Yedkare Isesi y la de Iserkare Jenyer. No olvide visitar en Menfis el Coloso de Ramsés.

2. La Gran Muralla China

A 75 kilómetros al norte de Beijing se encuentra el sector de Badaling, el más conocido por los turistas occidentales y el punto más aconsejable para ver la Gran Muralla. Esta parte de la Muralla se posa en una elevación de más de mil metros, que dispone de comunicaciones e instalaciones, acomodadas para el turismo. En 1990 se abrió un teatro de visión panorámica, un anfiteatro de 360 grados, en el que se proyecta un film explicativo de 15 minutos sobre historias y leyendas de la Muralla, en inglés y chino. La Gran Muralla, símbolo de la antigua civilización antigua china, cuenta con más de 2000 años de historia. Comienza en el paso Jiayuguan en el oeste y termina en el paso Shanhaiguan, en el este con una longitud total de 6.350 kilómetros.

Ante la variedad de cosas que ver y visitar, ante la cantidad de cosas que comprar y comer, los turistas suelen disfrutar mucho en esta ciudad; pero no tenemos que olvidar que sólo es una pequeña parte de un inmenso país, y que conocer Beijing no es, ni mucho menos, conocer China.

El paisaje en las afueras combina la majestuosidad del Norte con la hermosura del Sur, sus montañas cubiertas de verde y trazadas por múltiples cañadas de aguas cristalinas y bellos saltos, monasterios y templos antiguos, casas de campesinos y tierras cultivadas; todo contribuye a que nos olvidemos del "reloj occidental".

3. Machu Picchu, en Perú

La Ciudad Perdida de los Incas, el sitio arqueológico más importante del Perú, salió del olvido en el año de 1911, cuando Bingham las descubrió. Suspendida en el tiempo y envuelta en el misterio de su pasado, Machu Picchu es sobre todo un lugar mágico.

Se accede a las ruinas por tren, desde la estación Puente Ruinas, ubicada después del Pueblo de Aguas Calientes. Desde aquí se sube por un sinuoso camino en pequeños autocares hasta las puertas del recinto. Existe un servicio de consigna y es necesario señalar que está prohibido comer dentro de las ruinas, así como el mover o sacar piedras, por pequeñas que sean. La vuelta de regreso se hace de la misma manera.

Machu Picchu se divide en tres sectores: el agrícola, compuesto por los andenes de cultivo, el sector urbano y el sector religioso, en el lado izquierdo de la ciudadela (estos últimos divididos por un foso seco). El sector sagrado y el urbano albergan los mayores elementos arquitectónicos de la ciudad inca, siendo la zona donde se aprecia de mejor manera el talento de los obreros. Los principales recintos son el Templo del Sol, una construcción semi-circular, el Intiwatana, en lo alto de una colina, donde se halla una roca monolítica con 4 vértices que apuntan a los cuatro puntos cardinales, el Grupo de la Roca Sagrada, que se asemeja a un felino, el Templo de las Tres Ventanas, uno de los más bellos por sus finos trabajos de tallado, el Templo Principal, el Grupo del Cóndor, un importante observatorio astronómico (se creía hasta el año de 1995 que eran antiguas prisiones), o la Plaza Mayor. Se puede subir al Huayna Picchu, que quiere decir 'Cima Joven' y a pesar de que el camino es arduo, la experiencia bien vale la pena. Otra alternativa, es hacer el camino hasta Intipunku, la Puerta del Sol, o bien, hacia el Puente del Inca, en la dirección contraria del primero. (Horario: de 6.00 a 16.00 h. todos los días).

4. La Alhambra, España

Granada es un enigma que permanece a la luz del Siglo XX. Su monumento más importante es la Alhambra, que es el más bello y conservado patrimonio de la cultura árabe. Su nombre significa 'Castillo Rojo', debido al color del material con el que se construyó. En realidad se trata de un complejo civil y militar compuesto por tres partes: la Alcazaba, zona militar que debía proteger la seguridad del Emir y su ejército. Desde sus torres, la vista de la ciudad se divide en tres partes igualmente impactantes; por un lado, la parte antigua con sus casas típicamente arabescas; por otro, la ciudad moderna, cuajada de edificios y calles de gran tamaño y alta velocidad, con sus industrias y movimiento comercial; al fondo, casi como un episodio surrealista, las cumbres de Sierra Nevada, saludan al sol cubiertas de nieve en cualquier época del año.

Otra parte importante de la Alhambra es el Palacio Real, verdadero monumento a la belleza, la vida y el arte. Este se organiza en torno a dos patios: el de los Leones y el de los Arrayanes. El primero está presidido por su singular fuente central decorada con leones en círculo que arrojan agua por la boca. A su alrededor, delgadas y delicadas columnas sostienen los más de 120 arcos que conforman las estancias como la Sala de las Dos Hermanas, la Sala de los Reyes, la de los Abencerrajes. El patio de los Arrayanes, más pequeño que el anterior, tiene en su centro una hermosa alberca rodeada de salones como el de Embajadores, el Cuarto Dorado, el Mexuar y la Sala de Baños. Una característica de las habitaciones de ambos patios es la sorpresa que brindan con sus techos decorados en yeso, madera o piedra con sus abundantes motivos abstractos, florales y animales.

Por su parte, el Generalife corresponde a la residencia veraniega del monarca. Sitio diseñado para el descanso y el placer, cubierto por una gran área de jardines que ofrecen con su frescura y color un paraíso aromático y visual. El agua jugó un papel relevante en la arquitectura y la vida árabe. Procedentes del desierto, este líquido constituía un bien venerable que se presenta profusamente en sus construcciones. Fuentes, riachuelos, pozos y humedad bañan el Generalife y en general toda la Alhambra. Este hecho, poco usual en la arquitectura europea antigua, brinda una tranquilidad y un sentimiento de apego a la vida que se trasmina al visitar la construcción.

La Catedral granadina posee un tesoro en sus entrañas: bajo hermosos sepulcros en mármol amarillento, la tumba de los Reyes Católicos y de Juana la loca y Felipe el Hermoso son testigos constantes de la vida piadosa de los feligreses. En la misma iglesia, el Museo Catedralicio ofrece piezas donadas por Isabel la Católica y una pintura que, según se cree, fue elaborada por Leonardo Da Vinci.

5. El Zócalo y el Centro Histórico de México

El centro histórico de México está construido sobre las ruinas de la antigua Tenochtitlán. Se trata de un conglomerado de vestigios coloniales y ocultas construcciones aztecas. El mejor lugar para iniciar la vista es hacerlo desde el Zócalo o Plaza de la Constitución, la segunda plaza más grande del mundo. En torno a ella se encuentra el Palacio Nacional, con espléndidos murales de Diego Rivera, la Suprema Corte de Justicia, el Portal de Mercaderos, la zona arqueológica del Templo Mayor, el Museo y la Catedral Metropolitana. La construcción de este impresionante templo se inició en el siglo XVI sobre el recinto ceremonial azteca y no se terminó hasta el siglo XIX, razón por la que reúne varios estilos arquitectónicos como el renacentista español, barroco, neoclásico francés, e incluso, algunos de los vitrales de Matías Goherita, además de excelentes muestras del arte contemporáneo. Es la Catedral más grande de Latinoamérica y en su interior destacan varios retablos barrocos y neoclásicos. No menos sorprendente es el Sagrario Metropolitano, considerado como una de las obras churriguerescas más importantes del país.

A un costado de la Catedral, cruzando la calle, se encuentra el Monte Nacional de Piedad, el lugar donde existiera el Palacio de Axayácatl y donde Cortés tuvo prisionero a Moctezuma. Por el otro costado, el Templo Mayor, compuesto por dos pirámides gemelas y sitio donde los aztecas adoraban a Huitzilopochtli, dios de la guerra y a Tláloc, dios de la lluvia. Aquí se levanta el Museo que muestra las piezas halladas en el yacimiento y que constituye uno de los más bellos y modernos sitios de exhibición con que cuenta la capital.

Muy cerca, hacia el norte, la Plaza de Santo Domingo, donde se erige la Antigua Aduana, considerada como una de las edificaciones más armoniosas de México y sede de la antigua Santa Inquisición. Aquí se encuentra el Portal de los Evangelistas, llamado así, por los numerosos escribientes que, con sus viejas máquinas redactan y cumplimentan lo que se les solicite (incluso cartas de amor). Volviendo al Zócalo y en dirección sur descubrirá el Museo de la Ciudad, que exhibe una colección de piezas que muestran la historia de la capital. Muy cerca está el Hospital de Jesús, fundado por Hernán Cortés, cuyos restos yacen bajo una sencilla lápida que no tiene más leyenda que su nombre en la iglesia adjunta.

Volviendo al Zócalo y en dirección Oeste, por la calle Madero, puede visitar la Iglesia-Convento de San Jerónimo, del siglo XVII. Entre sus muros vivió la célebre poetisa Sor Juana Inés de la Cruz. A unos pasos la Iglesia de la Profesa, lugar donde se inició la conspiración para alcanzar la independencia. El Palacio de Iturbide del siglo XVIII, importante casa colonial, destaca por su arquitectura y muy cerca, la Casa de los Azulejos, hoy cafetería, donde le aconsejamos que disfrute de un suculento desayuno de "huevos rancheros". Al frente, el Templo de San Francisco y a un costado, la Torre Latinoamericana con 177 metros de altura y la segunda en altura después de la Torre de Petróleos.

En este punto descubrirá el bello y delicado Palacio de Bellas Artes. Construido en mármol de Carrara a principios de siglo siguiendo el estilo Art Nouveau y terminado en pleno auge del Art Déco, es sede de importantes exposiciones, conciertos, óperas, corales y funciones del Ballet Folclórico. Destaca, además, el maravilloso telón de cristal de Tiffany, basado en un diseño de célebre pintor, que representa los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Aquí se aloja el Museo Nacional de Arquitectura. Muy cerca el Palacio de Correos y "El Caballito", un monumento dedicado a Carlos IV cuya figura se ve opacada por la perfección con la que su autor, Tolsá, ejecutó al corcel que monta el soberano. Al frente, el Museo Nacional de Arte, donde se puede disfrutar un interesante recorrido por el arte de los siglos XVI al XX y el Palacio de Mineria, la más bella muestra del estilo neoclásico que caracterizo al México del fin de siglo.

Detrás del Palacio La Alameda el tradicional parque que data del siglo XVI. Este es uno de los mejores sitios para observar la vida y costumbres de los habitantes de la capital. Durante los fines de semana es ocupada por numerosos puestos de comida y artesanos, además de los espectáculos de música y baile. En las cercanías de La Alameda, el Museo de Artes e Industrias Populares, desde el que se ve el Hemiciclo Benito Juárez. Muy cerca, dejando atrás el parque llegará a la Iglesia-Convento de San Hipólito, que merece una visita por ser el lugar en el que los españoles fueron derrotados por los aztecas en la Noche Triste. Si continua más hacia el Oeste, por la Ave. Juárez, llegará a la Plaza de la República, donde se erige, majestuoso, el Monumento a la Revolución. Al frente el Frontón México, lugar de juego de pelota vasca y muy cerca el Museo de San Carlos, de estilo neoclásico y que alberga la tradicional Academia de Pintura de México. A muy pocos pasos, en el antiguo Convento de San Carlos, está el Museo José Luis Cuevas y la colosal escultura de "La Giganta".

Dejando esta zona, le aconsejamos que se acerque a la Plaza de las Tres Culturas, en donde coinciden los cimientos de una pirámide azteca, un convento colonial y la moderna torre blanca de la Secretaría de Relaciones Exteriores y a la Basílica de Guadalupe, tanto a la construida en tiempos de la conquista como a la nueva, por su profundo significado religioso. Aquí sentirá muy de cerca el fervor de los creyentes. El 12 de diciembre, Día de la Virgen de Guadalupe, miles de peregrinos se reúnen para cantarle serenatas.

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