Metro Sexual
Por: Mafev
La moda es en ocasiones muy incómoda; nos exige tanto que dejamos de ser nosotros para convertirnos en un producto que vende; luego sostener esa imagen nos esclaviza y termina por abrumarnos.
El cuidado de nuestro cuerpo tanto como de la salud y espíritu, es nuestra responsabilidad; claro está, sin que una termine opacando la otra; el des balance en todo acto de nuestra vida es generalmente consecuencia de un desajuste emocional.
Getty ImagesMantener una imagen nos esclaviza.
Muchas veces pensamos que es tan poco lo que tenemos dentro de nosotros mismos para ofrecer, que decoramos en exceso nuestro externo para que nadie tenga tiempo de mirar nuestro interno; pero a la larga, siempre termina reflejándose lo que en realidad somos y la máscara destiñéndose.
Cuidar nuestro físico es mantenerlo libre de toxinas, regalarle descanso suficiente y alimentarlo con comidas sanas; esto incluye algún tipo de ejercicio y mucho aseo. Cuidar nuestra mente es alimentarla de pensamientos sanos, positivos, alegres y evitar contagiarnos de imitar personas derrotistas y vacías.
Cuidar nuestro espíritu es aceptar que somos parte humanos y parte divinos y que los dones y valores que tenemos, son nuestro compromiso real en esta existencia.
¿Por qué entonces maltratarnos con excesos? Esforzarnos hasta esclavizarnos tan solo para lograr la perfección de nuestra belleza, solo para vender nuestro forro? Se nos convierte entonces el gimnasio, la moda, los productos y el salón de belleza en una obsesión; en el único lugar donde encontramos la aparente dicha y cuando descubrimos que a través de ese sacrificio no pudimos obtener el amor, el sexo satisfactorio, la paz, el crecimiento intelectual y espiritual, nos derrumbamos en grandes frustraciones y perdemos el rumbo.
La naturaleza humana de cada uno contiene una belleza particular; conservarla y mantenerla es un buen hábito; vivir solo para ella es una larga cadena.
Busquemos siempre la armonía de nuestro cuerpo y mente junto con la espiritualidad y veremos como resultado, que nuestra sonrisa es más bella con un destello de nuestra grandeza interior.
La belleza como tal es un buen objetivo; como único fin….es una tortura innecesaria.
MafeV



