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Ejercicios sexuales que te ayudarán

Todo el cuerpo puede ser erógeno, y ello es especialmente cierto por lo que se refiere a las yemas de los dedos. En acupuntura, los meridianos que transmiten energía en todo el cuerpo acaban en las yemas de los dedos, por ello son capaces de difundir energía de otras partes del cuerpo de forma precisa.

 - Ejercicios sexuales



El partenaire A se frota enérgicamente las palmas de las manos para crear calor y energía. Con la yema del dedo, a modo de pluma, rozará suavemente todo el cuerpo de B. El roce será muy sutil, prácticamente sin tocar la piel.


Si le apetece, dibujará pequeños círculos y trazos en la superficie de la piel. Esto puede generar una energía palpable que el receptor notará como una efervescencia en la piel. Si el partenaire B no siente nada, el otro intentará unas caricias más largas y profundas, seguidas por otras suaves y, finalmente, volverá al roce con la yema del dedo.


La yema del dedo danzará al ritmo de la respuesta del amante y, poco a poco, el cuerpo del partenaire B irá adquiriendo fulgor con el hormigueo de la excitación. Tocaremos todas las partes eróticas del cuerpo, las corrientes y las inusuales: detrás de las orejas, los párpados, encima y debajo de los ojos, los labios, el interior de los codos, las muñecas, las palmas de las manos, alrededor y encima de los pezones, el ombligo, la zona púbica, el interior de los muslos, detrás de las rodillas, la parte interior de los tobillos, debajo de los pies, y otras partes especiales que iremos descubriendo poco a poco.


Cuando hayamos colmado el cuerpo de caricias, nos situaremos de pie sobre el amante, con una pierna a cada lado de la cintura, mirándole a la cara; nos inclinaremos hacia abajo y con ambas manos le frotaremos vigorosamente el cuerpo partiendo del ombligo, hacia el pecho, los hombros y brazos, con un movimiento uniforme y fluido, inspirando y espirando al hacerlo.


Repetiremos el movimiento tres o cuatro veces a fin de interconectar todas las zonas de la parte superior del cuerpo. Daremos un par de pasos hacia atrás. Nos situaremos con las piernas abiertas a la altura de las piernas del amante y realizaremos los mismos movimientos de frotación, empezando por el ombligo y descendiendo hacia la pelvis, los muslos, piernas y pies.


Dejaremos descansar unos minutos a B y luego acabaremos el ejercicio con un abrazo de fusión. Nos sentaremos frente a frente. El partenaire B explicará al A en qué momentos ha disfrutado más de sus caricias con las yemas de los dedos. Al finalizar la conversación cambiaremos los papeles.


En las caricias con las yemas de los dedos, el partenaire activo debe estar alerta para no perderse en el otro, olvidando sus propias sensaciones corporales, ya que esto le cansaría. Al acariciar, no hay que olvidar la respiración profunda y mantenerse en una postura cómoda para no agotar la energía.


Espero lo disfrutes y compartas con la persona que se merece estos ejercicios que de seguro la estás amando.

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