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New Orleans: el cielo o el infierno

Es fácil resultar enamorado de una ciudad que por su mezcla de razas y culturas, su historia musical, su energía vibrante, su arquitectura y su magia hace que cualquier turista se rinda a sus pies.

Nueva Orleans es una ciudad que no se parece a ninguna. Ubicada al margen del río Mississippi y fundada hace más de dos siglos y medio, allí la naturaleza es pródiga en colores y en variedad de flora y fauna. Su gente es una mezcla de negros africanos, nativos del Caribe, españoles y franceses; una amalgama de razas que se refleja en una cultura única; diversidad gastronómica; arquitectura hispano-francesa de balcones de hierro forjado llenos de helechos verdes y una música con cadencia y saxofón que se traduce en jazz y que hace que cualquiera caiga rendido con la magia de este lugar.

New Orleans - Agencias Agencias
New Orleans

Hablar de Nueva Orleans es hablar de la vida del Barrio Francés, de una riqueza arquitectónica de herencia colonial anglo-hispano-francesa, de casas amplias, grandes balcones y patios de exuberante vegetación y colorido. Un barrio de gente amable y feliz que vibra todo el año y que llega al clímax en el Mardi Grass, un reconocido carnaval.

Collares, máscaras y lentejuelas de muchos colores (sobre todo oro, verde y morado). Realmente, esta ciudad es intensa de día, pero lo es mucho más de noche, pues vive en un eterno carnaval que además se refleja en el trato amable y la alegría de su gente, amantes de la buena vida, la buena mesa y todos los placeres.

Para los interesados en el arte, lo mejor son las vitrinas de las tiendas de antigüedades y galerías de la calle Royal y las obras de esta bella ciudad o los retratos que se les pueden comprar a los pintores callejeros sentados bajo la sombra de un árbol o muy cerca de la Catedral St. Louis, la más antigua de Estados Unidos. Y para no perderse, el paseo a bordo de un barco a vapor por la rivera del Mississippi, en buena compañía, con un delicioso vino tinto californiano y un bello atardecer remontando el mítico río. Después de eso, no hay nada más que pedirle a la vida.

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