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Sexo en la oficina: riesgo y deseo

Cuida dónde dejas tu ropa interior

 - El sueño de la secretaria El sueño de la secretaria


Por lo general, las personas pasan más tiempo en el trabajo que en sus casas, y eso tiene repercusiones en el estilo de vida. Son jornadas de 8 a 16 horas diarias, en contacto con personas del sexo opuesto que, en muchos momentos, amenizan los largos tiempos que allí se viven.

Con esto, es muy fácil confundirse y creer que, aquella sonrisa es en realidad una muestra de deseo. Veamos entonces la típica historia de Jefe-Secretaria. ‘Cuando me ascendieron a Secretario de Redacción – recuerda Freddy J, actualmente director de un diario en México – me dijeron que tenía que conseguirme una secretaria personal. Admito que no comporte a la altura de las circunstancias, ya que terminé escogiendo a la chica más guapa y, reconozco, la que tenía más aspecto de ‘rápida’ (Regla número cinco: elige a tus empleados por sus aptitudes, no por su belleza)

‘Todavía me cuesta olvidarla’ - continúa Freddy con su relato – ‘era una morena flaca y alta, de un pelo negro fino y delicado, con una cintura digna de una modelo y un cuerpazo que realmente llamaba la atención. Continuamente yo la llamaba a mi oficina solamente para mirarle los pechos. En ese momento era soltero y no tenía ningún inconveniente. Además, ella también estaba jugando. Siempre se vestía de forma provocadora y sensual. No conforme con eso, se agachaba antes de salir de la oficina con cualquier excusa, y me mostraba las piernas”.

Como no podía ser de otra manera, a las dos semanas Freddy ya estaba teniendo sexo con su secretaria. “Era una loba, le gustaba el sexo fuerte y los distintos juegos sexuales. Muchas veces ella misma entraba en mi oficina y, sin decir una palabra, se metía bajo mi escritorio y me practicaba el sexo oral. Y luego se iba, sin decir ni una palabra! En pocos días yo ya estaba a su merced. Le hice mil regalos, joyas, ropa, cenas”, recuerda Freddy con una pequeña lágrima en su rostro (Regla número seis: no te enamores de una compañera de sexo. ¿Acaso crees que ella no quiere solamente lo mismo que tu?).

Como (casi) todos los hombres, Freddy no pudo controlar ni a sus pantalones ni a su lengua. Al poco tiempo la lujuria de ‘la secretaria’ era el chisme de la oficina. Y la lujuria tiene su precio (Regla número siete: en boca cerrada no entran moscas). ‘Al tiempo me di cuenta que ella ya no era la misma. Sus visitas bucales comenzaron a hacerse cada vez más esporádicas, y comenzó a tener inconvenientes para encontrarse conmigo después del trabajo. Para tratar de reconquistarla, como un idiota, le hice todavía más regalos, cada vez más caros. Pero un buen día me llegó un e-mail de Personal. La ‘Porno-Asistente’, como le decían en los pasillos, se convirtió en la asistente personal de uno de los principales socios del holding. Recién ahí comprendí que sólo quería trepar en el trabajo, y lo logró”.

Que nada te detenga (pero mira a ambos costados)

Es importante remarcar que tener buen sexo con una compañera de trabajo no sólo es posible, también pude ser una fiesta. Sólo debes tener en cuenta los pequeños consejos que hemos ido soltando a lo largo de esta nota, y las historias que aquí reflejamos. Repasemos:

- Trata de involucrarte con alguien de tu mismo estrato laboral: Si ella tiene un rango inferior al tuyo pude ser que sólo busque un rápido ascenso. Si es al revés, puede verte en un buen problema si se enteras que te enrollaste con la jefa.

- Discreción, divino tesoro: Muchos (hombres) dicen que sólo terminan el acto sexual cuándo se lo cuentan a sus amigotes. Error, un verdadero caballero no se ufana de sus conquistas, ni delata su juego ante otras posibles ‘victimas’.

- En el trabajo, nunca: Si, puede ser muy atractivo revolcarse en el escritorio de la oficina, o hacerlo rápido en las escaleras del edificio. Pero ¿es que acaso te gusta jugar con fuego? Sólo puede quemarte. Si te pillan con el pantalón en los tobillos, la gran mayoría de las empresas no dudaría en despedirte. Ahora, si a tu te gusta el peligro, pues adelante. Sólo tienes que soportar las consecuencias.

- No te fíes de las computadoras: En este caso, las computadoras están del lado de la empresa. El mail o los mensajeros instantáneos pueden ser una herramienta muy útil para conversar con tu amante y coordinar el punto de encuentro. Pero asegúrate de borrar bien toda la evidencia. No sea que descubra tu amorío el muchacho de informática. Mejor, el celular.

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