Conociendo la naturaleza de muchas alergias y que estas son causadas por elementos tan genéricos como el polen en el aire o el polvo casero, muchos padres se sienten descorazonados pensando que no hay mucho que ellos puedan hacer para evitar la incomodidad y sufrimiento de sus pequeñines. Pero sí hay muchas cosas que las mamás pueden hacer y en su mayoría son estrategias preventivas que están a su alcance. Aquí les damos unos pasos a seguir para ganarle la batalla a la alergia de los niños.
Lo primero que las mamás pueden hacer por sus niños es iniciar un ataque preventivo: Deben comenzar por buscar una disminución de la exposición a los alergenos a un mínimo, y usar los consejos prácticos que ofrecen los expertos para reducir la exposición de los chicos a los agentes que les causan alergias.
Concertar una estrategia con el medico de confianza para atacar los síntomas de las alergias antes que estos se vayan a presentar. El medico será quien recomiende si deberán hacérsele pruebas alérgicas al niño y que mejor plan preventivo se deberá aplicar en cada caso.
Buscar con la ayuda del médico el mejor procedimiento y uso de medicamentos para reducir al máximo el impacto de las alergias (o del asma si es el caso) una vez aparecen los síntomas.
Considerar la posibilidad de utilizar inmunoterapia o vacunas antialérgicas como un método a largo plazo para reducir la sensibilidad del niño a los alergenos. Con la inmunoterapia, se pretende acostumbrar al sistema inmunológico a lidiar efectivamente con el causante de las alergias. Estas son las llamadas vacunas antialérgicas. En el proceso de crear estas estrategias para cada caso, los médicos cuentan con un arsenal de varios tipos de medicamentos, y es importante que los padres conozcan como funcionan estos varios tipos.
Los antihistamínicos
Cuando los anticuerpos (Inmunoglobulina E IgE) producidos por la reacción ante un alergeno entran en contacto con los tejidos afectados, los inducen a producir un químico llamado histamina, causal directo de la inflamación (en una rinitis alérgica, la nariz produce líquidos y moco). Por tanto el tratamiento más común en este tipo de alergias se logra bloqueando las histaminas con químicos específicos en su contra llamados antihistaminas o antihistamínicos. Estas no evitan la reacción alérgica pero combaten la inflamación y eliminan la aparición de la mayor parte de los síntomas fastidiosos: la producción de líquido (agua) y secreciones, picazón, congestión, etc. Como pasa también con otros medicamentos algunas antihistaminas tienen efectos secundarios, como lo es la somnolencia. Muchas de estas medicinas se encuentran disponibles sin receta médica pero es preferible escuchar las recomendaciones de un especialista, especialmente en el caso de niños y sobre todo si son pequeños.
Los antiinflamatorios
Como las alergias suelen causar una reacción inflamatoria en los tejidos, especialmente de las mucosas (ojos, nariz, garganta, vías respiratorias), también es común tratarlas con antiinflamatorios. De nuevo, estas drogas no eliminan o previenen la reacción alérgica pero mitigan el efecto de los síntomas que esta produce. Algunos antiinflamatorios se pueden comprar si receta médica, pero una gran mayoría de nuevos antiinflamatorios son de compra recetada. En el caso de las inflamaciones de las vías respiratorias, específicamente la inflamación de los bronquios, suelen utilizarse antiinflamatorios conocidos como broncodilatadores, que facilitan el paso del aire por los tubos respiratorios y por tanto mejoran la respiración durante un ataque de alergia bronquial o de asma. Estos medicamentos suelen ser de aplicación local en la forma de inhaladores, ya sean para corto o largo plazo.
También son utilizadas en el tratamiento de alergias y cuadros asmáticos medicamentos conocidos como corticoesteroides (esteroides tipo cortisona). Estas drogas imitan compuestos que se producen de modo natural en el organismo, en la corteza cerebral o en las glándulas suprarrenales, y trabajan como antiinflamatorios similares a las hormonas naturales esteroides. Su utilización es delicada y deben administrarse bajo estricta vigilancia médica, aún más en el caso de niños.
Reacciones alérgicas extremas
En algunas reacciones alérgicas graves que se conocen como anafilaxia, es posible que la inflamación causada por la alergia sea tal que llegue a bloquear completamente los pasajes de aire (traquea, bronquios) y causar una situación aguda de asfixia que puede llegar a ser mortal. Casos de anafilaxia pueden ser causados por picadas de insectos u otros venenos y cobran al menos 40 vidas anualmente en los Estados Unidos. Otros casos de anafilaxia causados por reacciones alérgicas severas a alimentos causan aún mayor cantidad de muertes al año, hasta unas 100 personas. Aunque no son frecuentes, por su gravedad deben ser tratados como casos de extrema emergencia. En situaciones de esta magnitud se requiere llevar al paciente inmediatamente a la sala de emergencia más cercana. Es posible que en la sala de emergencia el paciente reciba un tratamiento del compuesto conocido como epinefrina, el equivalente sintético de la hormona natural del cuerpo adrenalina. Este compuesto de acción rápida es uno de dos químicos que se produce de modo natural en las glándulas llamadas suprarrenales (como el nombre lo indica están situadas encima de los riñones). La epinefrina incrementa la velocidad y fuerza del corazón por lo que la sangre es bombeada con mucha mas potencia; dilata las vías respiratorias y contrae los vasos sanguíneos de modo que la sangre llega a los músculos con mas presión, permitiendo que los músculos, especialmente aquellos alrededor de los pulmones, puedan funcionar con mayor potencia ante la mayor demanda de ejercicio.