Algunas sustancias al entrar en contacto con la piel causan irritaciones que se conocen como dermatitis por contacto. Muchas no tienen que ver con que la persona sea alérgica o no. Son una manera del cuerpo de defenderse contra elementos nocivos, como en el caso de las reacciones a plantas venenosas como la hiedra venenosa (Poison ivy), el roble venenoso o el zumaque.
En este caso, el cuerpo produce lesiones o ampollas que pueden llenarse de líquido y que pueden tardar hasta 14 días en desaparecer por completo. El efecto se puede repetir al entrar en contacto con elementos que hayan tocado estas plantas: las herramientas de jardín o el perrito de la casa. Otra planta irritante es el crisantemo, ¡evita tenerlos en casa!
Sin embargo, muchas personas pueden desarrollar la misma reacción con entrar en contacto con elementos de la vida cotidiana como el jabón de lavar los platos, el champú, o un perfume. En estas ocasiones estamos en presencia de una dermatitis por contacto de origen alérgico o dermatitis alérgica por contacto. Mientras un 80% de las personas reaccionarán contra un elemento como la planta venenosa, al menos un 20% de la población puede presentar reacciones alérgicas por contacto a otros elementos comunes.
La dermatitis alérgica es la condición de la piel más común en los niños menores de 11 años. Según estadísticas publicadas por el Periódico de Alergias e Inmunología Clínica de 1999, de la década de los 90 el diagnostico de esta condición tocó un 10% de la población total.
Los agentes más comunes de causar alergias en personas sensibles son:
Algunos metales como el níquel (presente en joyas, como por ejemplo zarcillos) y el mercurio (se usa como un preservativo en los líquidos para lentes de contacto).
Ciertos productos cosméticos con preservativos y fragancias, detergentes de ropa y jabones y colorantes en ciertos alimentos.
Algunas fibras naturales como la lana y productos de goma hechos con látex.
En el caso del látex, es particularmente importante saber si los niños tienen alguna reacción a este producto puesto que es comúnmente usado en muchas áreas: se usan en las tetinas de los biberones y chupones, en los guantes quirúrgicos y muchos implementos médicos, en muchos juguetes (los globos por ejemplo), útiles escolares (gomas de borrar) y algunas prendas de vestir como los calcetines o medias deportivas y zapatillas deportivas, especialmente para niños.
El látex es un producto natural derivado del árbol del caucho que se procesa químicamente, por lo tanto las alergias a éste pueden ser tanto por el proceso químico como contra las fibras naturales mismas. Las estadísticas de personas alérgicas al látex varían ampliamente entre un 1 y un 6% y se conoce de unos 220 casos de anafilaxia anuales con unos tres casos de muertes por alergias al látex. Las personas alérgicas al látex también muestran sensibilidad a ciertos alimentos, entre ellos, los plátanos, aguacates, kivis y las castañas.
Otra fibra natural que se sabe culpable de reacciones alérgicas es la lana. Para la población general la lana puede causar cierto grado de picazón e incomodidad en al piel y esta se debe principalmente a la manera como la textura del tejido reacciona con los puntos sensoriales en la piel (una irritación física no química).
Pero cuando una persona es verdaderamente alérgica a la lana, su alergia suele repetirse también con químicos derivados de la lana.
El derivado más conocido de la lana es la lanolina, pero como también se obtienen alcoholes y productos grasos de la lana y estos son usados principalmente en la industria farmacéutica y de cosméticos, los alérgicos a la lana pueden también desarrollar fuertes reacciones alérgicas a cosméticos y algunos fármacos, especialmente cremas.
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