Assassin’s Creed: ¡Enciende la revolución!


Foto: Xbox

La Saga de Assassin’s Creed viene cosechando adeptos desde su primer lanzamiento y su popularidad aumenta exponencialmente con cada nueva versión.

Considerando el nivel de sus antecesores, la expectativa para este juego era realmente desmedida. Grandes conspiraciones, hechos y personajes históricos, espionaje y acción de todo tipo vuelven a estar a la orden del día en un juego variado que no deja de entretener ni un segundo.

La historia del juego vuelve a desarrollarse en torno a Desmond Miles, miembro de la hermandad de asesinos en el año 2012, quien sigue en una lucha de poder contra la corporación Abstergo e intenta, a la par, salvar al mundo de una antigua profecía. Para esto, deberá volver a hacer uso del Animus, máquina que le permite revivir las memorias de sus ancestros, que contienen información vital para ayudarlo en su misión. En esta ocasión, el turno le toca a Connor Kenway, nativo americano del pueblo de los Mohawk. Como siempre, las acciones del ancestro de turno se intercalan con hechos y personajes históricos reales y tienen una fuerte influencia en los mismos.

El sistema de juego es bastante similar a las cuatro entregas anteriores. Tenemos un vasto arsenal a nuestra disposición, podemos caminar y/o correr por los tejados y treparnos prácticamente a cualquier tipo de estructura. Se le suman algunas animaciones y combos interesantes al momento de realizar contraataques (“counters”) durante los momentos de pelea cuerpo a cuerpo. Las misiones que podemos realizar son muy variadas. Se enfatiza el lado nativo-americano de Connor en la posibilidad de salir a cazar animales en el bosque con recursos como trampas y cebo, para obtener beneficios de las partes que obtenemos de ellos. Otro punto a favor son las batallas navales, que tienen gran detalle en la física y la parte gráfica.

Si bien presenta características nuevas, el salto cualitativo desde la última entrega (Assassin’s Creed: Revelations) no es tan pronunciado como fuera, por ejemplo, el producido entre el Assassin’s Creed 1 y el Assassin’s Creed 2. Sin duda, la parte más fuerte es la parte argumental, que sigue desarrollando la historia que comenzara con la primera entrega, conectando a los distintos hechos y personajes con un gran nivel de detalle y astucia. Es loable la minuciosidad que presenta en cuanto a la reproducción de hechos, lugares, costumbres y personajes históricos, especialmente porque lo hace de forma bastante objetiva, incluso a la hora de mostrar las acciones (a veces poco heroicas) de grandes próceres de la historia estadounidense.

A fin de cuentas, Assassin’s Creed 3 resulta un juego muy entretenido por la variedad de posibilidades que propone para explorar el mundo de turno, ya que más allá de las misiones principales tenemos muchísimas opcionales que nos permiten explotar distintos aspectos del personaje, de acuerdo a lo que más nos interese. Tal vez su principal encanto es poder seguir la atrapante historia, y en este sentido no es muy recomendable jugarlo sin haber jugado los anteriores en orden. Personalmente, me parece que el mejor sigue siendo el Assassin’s Creed 2, con el carismático Ezio Auditore y su ambientación renacentista, sin embargo Assassin’s Creed 3 logra presentarse como una muy digna secuela de la saga.

Puntuación: 8/10