Forza Horizon: Un nuevo nivel ha comenzado


Foto: Xbox

¿Qué podemos pedirle a un juego de carreras? Hoy por hoy, podemos decir que hay dos vertientes.

Por un lado tenemos aquellos juegos que se enfocan más en simular la experiencia real de manejo de la manera más fiel posible. Ejemplos de esto son el Gran Turismo 5 y el Need For Speed: Shift. En estos casos, el énfasis está puesto en crear un entorno realista en cuanto a la física, los autos y las pistas. Por otro lado, podemos citar juegos como el Ridge Racer 6 o el Burnout Paradise, que apuntan más a una jugabilidad de tipo arcade, en la que el foco está menos puesto en la precisión y más volcado hacia los autos veloces, pistas impactantes y emociones fuertes. Si bien por lo general la línea divisoria es poco clara y muchos juegos pueden caer en ambas categorías, por lo general apuntan más a una u otra.

Forza Horizon rompe el status quo. Por un lado es un fiel simulador de manejo, con autos reales y un manejo creíble de los mismos, mientras que la variedad de pistas y eventos dentro del juego dan lugar a una gran libertad de manejo (incluso en camino abierto, sin un objetivo definido), en tanto inmerso en una atmósfera de festival con eventos específicos para competir. Podemos decir que su mente y su corazón están en el lugar correcto y que, si bien podría haber resultado en algo confuso y difícil de asimilar, sucede todo lo contrario. El resultado es un juego creíble, veloz y entretenido con una calidad visual que lo posiciona, tranquilo, como el mejor juego de autos del año.

La trama del juego gira en torno a un festival ficticio llamado Horizon Festival, que se desarrolla en Colorado, EE.UU. Con bandas como The Arctic Monkeys de fondo, los conductores se enfrentan en distintos eventos que se llevan a cabo en el área del festival. Cada evento tiene un nivel de dificultad distinto y el jugador debe ir avanzando progresivamente para poder acceder a cada uno de ellos. El usuario puede elegir en qué evento desea participar, y a medida que avanza de categoría (mediante la obtención de puntos) puede participar en más eventos y usar el crédito que obtenga de sus triunfos (dependiendo de su posición, claro) para realizar mejoras en su auto o comprar autos nuevos. Un aspecto notable es que no sólo no es necesario salir primero en las carreras para avanzar, sino que el jugador puede elegir en qué eventos desea participar y no es necesario que participe de todos, lo cual le da un grado de libertad bastante importante.

Una parte más que interesante es lo que sucede fuera de los eventos oficiales. Más allá del puntaje y los créditos obtenidos en las carreras, una parte importante de los beneficios que se pueden obtener vienen dados por la popularidad. Incluso estando fuera del festival, en camino abierto, el jugador puede incrementar su popularidad mediante maniobras destacadas y peligrosas proezas. Mediante la popularidad se puede desbloquear eventos específicos (de RR.PP) en los que podemos jugar carreras contra aeroplanos y otros desafíos insólitos del estilo. Completar estos eventos puede darnos la posibilidad de acceder a autos nuevos, con lo cual vale la pena darles una oportunidad. También podemos seguir rumores para comprar autos de colección e incluso correr en carreras ilegales que ayudan para conseguir más créditos. Definitivamente, es un juego al que no se le puede acusar de no ser variado.

En definitiva, Forza Horizon se erige como un muy digno exponente de su género y si bien no es la experiencia más real que podemos jugar (teniendo otros juegos como el Gran Turismo) es una elección más que satisfactoria en este campo. La calidad visual, en conjunto con la jugabilidad, versatilidad y fidelidad en la reproducción de modelos y movimientos hacen que lo que podría ser un juego de carreras aceptable se convierta en una de las experiencias virtuales más interesantes que pudimos ver en consolas el último año.

Puntuación: 9/10