Mortal Kombat: Komplete Edition


Foto: Xbox

En 1992, con un golpe de gong seguido de un grito visceral, toda una generación de jugadores entró violentamente a una nueva era de juegos de pelea. Mortal Kombat redefinió las posibilidades de su género y supo trascender la barrera de los videojuegos para convertirse en parte de la cultura popular mundial.

Luego de sus entregas iniciales, en medio de controversias corporativas y creativas, la franquicia fue perdiendo su brillo, y si bien hizo un noble intento por adaptarse a los tiempos modernos, muchos antiguos fieles terminaron por darle la espalda. 20 años más tarde, la franquicia se reivindica con un juego que apela a la nostalgia sin dejar de lado la innovación visual y de jugabilidad.

Uno de los pilares fundamentales del Mortal Kombat original fue su inusual nivel de violencia y en esta entrega llevan esa faceta al límite. Las “Fatalities” (movimientos finales para eliminar al oponente) han sido llevadas al borde de lo grotesco e incluso las peleas son más sangrientas que nunca. Durante el combate, podemos ver el deterioro en la ropa y cuerpo de los luchadores, que pueden terminar la pelea con labios desgarrados y hasta sin párpados. Este nivel de exageración hace que se pierda un poco el realismo que caracterizaba a los primeros tres juegos y resulta en una seguidilla de shocks gratuitos que se vuelven repetitivos.

Una de las innovaciones principales dentro del combate son los ataques “X-Ray.” Mientras peleamos se carga una barra de energía que nos indica cuándo podemos ejecutar este tipo de ataques, que son distintos para cada personaje. Durante el ataque, podemos ver el esqueleto de nuestro oponente y cómo nuestros golpes fracturan sus huesos o destruyen órganos vitales. La violencia está llevada a tal límite y resulta poco creíble que la pelea pueda seguir después de semejante castigo.

Uno de los puntos más notables del juego es el modo. Si bien las últimas entregas ya habían presentado una modalidad similar, en esta ocasión se nota un nivel de madurez muy superior en el sistema. La historia empieza al final del Mortal Kombat: Armageddon, pero rápidamente se remonta al inicio de la franquicia, para contarnos los eventos que suceden entre el Mortal Kombat I y el III, desde una nueva óptica. Se nos presenta como una película y a medida que avanzamos tomamos control de distintos personajes (predeterminados) y debemos luchar para hacer avanzar el relato. Si bien la historia en sí está bien desarrollada, presenta algunas vueltas de tuerca que resultan un tanto incómodas o directamente molestas para antiguos fans de la saga. El protagonismo termina recayendo más en Raiden (Dios del Trueno), que en Liu Kang, Sub-Zero y el resto de los guerreros mortales, que solían ser el eje y la esencia de la trama.

Mortal Kombat: Komplete Edition es la versión definitiva de esta última entrega de la saga. En esta edición “2.0” viene incluido todo el material que previamente había que comprar online, incluyendo nuevos personajes y trajes alternativos. Entre los nuevos personajes, es destacable la sorpresiva presencia de Freddy Krueger (sí, el famoso villano del cine), que viene con una extensa lista de movimientos especiales basados en sus distintas entregas fílmicas. Los trajes alternativos consisten, principalmente, en versiones aggiornadas de aquellos que usaran los personajes en los Mortal Kombat originales, y valen la pena por su valor nostálgico.

A pesar de recurrir a la exageración y al cliché en torno a la violencia, Mortal Kombat es un excelente juego de pelea de un altísimo nivel de versatilidad, con combos rápidos y movimientos personalizados visualmente interesantes. Si bien los renders son en 3-D, las peleas se desarrollan en un plano bidimensional, igual que los tres juegos originales, y esto lo beneficia muchísimo en contraste a todas las versiones anteriores que comenzaron con el Mortal Kombat 4. En sumatoria, es un muy buen juego de pelea para aficionados y nuevos jugadores y un hermoso regalo para todos los que crecieron con la franquicia.

Puntuación: 9/10