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Minimalismo, salones en líneas naturales

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EFE

Limpias y depuradas las líneas rectas del mobiliario de salón se concentran en perfiles lisos y funcionales, donde los límites claros construyen una atmósfera diáfana.

Concéntrese en lo que importa sin dejarse llevar por lo superfluo. Haga de su sala de estar, su comedor o su salón, como prefiera llamarlo, un lugar en el que poder estar de una manera acogedora.

Quizá la palabra mueble actual le remita a universos fríos y sin encanto. Nada más lejos de la realidad. Descubra las nuevas propuestas y verá que se trata de un mobiliario ligero, donde las líneas rectas marcan espacios concretos y consiguen una atmósfera diáfana en la que cada cosa y complemento ocupa su lugar.

Los interioristas de El Corte Inglés reconocen que un nutrido número de clientes se inclinan por este tipo de propuestas. “Se decantan por líneas puras y la funcionalidad a la hora de decorar. De esa manera les permite sentirse como pez en el agua” en su propia casa.

Lo que para muchos es convivir con la belleza siendo minimalistas, para otros es sencillamente una simpleza, sin darse cuenta que en ello existe una gran dosis de naturalidad.

La elección de este tipo de muebles supone que nos concentremos en lo estrictamente necesario: el sofá, un sillón, una librería y el lugar donde colocar el televisor. Todo con un orden marcado que logre llevarnos a una armonía visual que favorezca nuestra vida.

El color blanco, en algunos casos en acrílico, y la madera clara, como el roble o el abedul, son los tonos habituales en este tipo de salones. En este tipo de superficies la luz rebota y devuelven una claridad que hace que la iluminación se duplique y gane en intensidad.

Líneas definidas

Las posibilidades son numerosas. Algunas librerías como Harmony, logran aún disponiendo de un amplio espacio de almacenaje tener un espacio para ubicar la televisión sin renunciar a huecos abiertos donde libros, películas o música se funden con el color de la pared.

Un sofá cómodo, pero de líneas definidas, marcando brazos, cojines y patas, de manera que todo lo que pueda estar abullonado quede relegado a otro tipo de estética es lo que de nuevo marca la diferencia en este tipo de espacios. Si dejamos que sea de una sola tonalidad y los colores aparecen en cojines o alfombras sin duda habremos logrado el objetivo primordial, la simplicidad.

Elegancia atemporal

Un espacio decorado bajo estas premisas confiere una suerte de encadenado espacial por el que la estancia parece ganar metros a la vista. Las líneas depuradas y sin curvas destilan una elegancia atemporal que se mantiene a lo largo del tiempo.

Las ventanas deben de fundirse a la perfección con visillos o cortinas de texturas ligeras sin exceso de tela para que acompañen el estilo general.

Una mesa de centro en cristal con cajones en la base inferior es ideal para mantener la superficie a la vista despejada de libros, mandos a distancia o cualquier objeto que no estemos utilizando.

La mesa de comedor debe ajustarse a las mismas premisas. Es el momento de abandonar la idea de dejarse llevar y colocar sillas desparejadas. Puede fusionar estilos, pero siempre dentro de los cánones que le marca la sobriedad de las líneas.

La base de madera y el cromado para las patas son una buena elección. Sea cual sea el material por el que se decante evite que estás últimas llamen la atención por su robustez, saldrá ganando.

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