El ejemplo dice más que mil lecciones
¿Estas cansada de tratar que tus hijos lleven un estilo de vida saludable y que no te hagan caso? Talvez no los estas guiando de la mejor manera. Hazte esta pregunta: ¿Te gustaría que alguien estuviera detrás de ti todo el tiempo diciéndote cómo comer, qué comer, cuándo comer y cómo pasar tu tiempo libre? Déjanos adivinar, ¡claro que no! Ahora, ponte a pensar: ¿Cómo se sienten tus hijos al respecto? Probablemente igual que tú. Pero no te preocupes, tenemos la solución para ti… ¡Ánimo!
La manera más eficaz de educar y motivar a tus hijos es dándoles el ejemplo tu mismo(a), ya que para los(as) niños(as) sus papás son sus héroes. Tus hijos te admiran y quieren ser exactamente como tú, así que aprovecha esta situación para fomentar en ellos un estilo de vida saludable. Te damos algunos ejemplos de cómo puedes comenzar.
A la hora de la comida:
• Evita decir que no te gusta algún alimento, especialmente si
sabes que es saludable.
• Sírvete vegetales y haz énfasis en lo tanto que te gustan.
• Presenta la comida de una forma divertida y colorida.
• Procura que tus porciones sean pequeñas y evita los
excesos.
• Utiliza las frutas para preparar postres atractivos y
deliciosos en lugar de servirte un pedazo de pastel.
• Esmérate por mantener alimentos saludables en tu casa.
• Evita comer golosinas cuando estés viendo televisión.
• Mantén meriendas nutritivas ya preparadas en el
refrigerador, así tú y tus hijos las pueden disfrutar en cualquier
momento.
• Si a tus hijos no les gusta algún alimento, no los obligues a
comerlo. Simplemente prepáralo de diferente manera la próxima
vez. Para que un niño se acostumbre a un alimento y le guste
necesita ser expuesto a el entre 10 y 14 veces. ¡Paciencia!
Respecto a la actividad física:
• Planea distintas actividades que requieran de movimiento
para compartir con tus hijos todas las tardes.
• Si te es posible llévalos al parque regularmente y muévete
con ellos.
• Dales la responsabilidad a tus hijos de caminar al perro
diariamente y acompáñalos.
• Haz énfasis en lo mucho que te gusta hacer ejercicio y en lo
bien que te sientes al terminar.
• Proponle a tus hijos que jueguen algún deporte en equipo
en la escuela y apóyalos en los partidos.
• Si a tus hijos no les gusta alguna actividad en específico, no
los obligues a hacerla. Simplemente dales otras opciones.
En general, se trata de que tú lleves un estilo de vida saludable
antes de exigírselo a tus hijos. Te aseguramos que al verlo
desde este punto de vista será más fácil cambiar tanto tus
hábitos como los de ellos.
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