América Latina  
7/1/2009 - 19:23(GMT)

México lanza cruzada contra la goma de mascar

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El país que le dio al mundo la goma de mascar está siendo inundado por el producto... literalmente: El metro cuadrado de las aceras de la capital mexicana contienen 70 chicles usados en promedio.

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México está respondiendo al problema con formas innovativas y con propuestas que van desde caros sistemas de limpieza a base de vapor que disuelva la golosina, hasta pedirle a los ciudadanos que se la traguen.

El general en la guerra contra la goma de mascar es Ricardo Jaral, director de conservación de espacios públicos en la ciudad de México, quien siente pena de que los residuos de goma de mascar usados empañen las aceras y la plaza principal del restaurado centro histórico de la capital.

Jaral y el gobierno capitalino compraron una flotilla de máquinas alemanas que limpian las aceras usando vapor y químicos y ahora lanzarán una campaña para alertar a la población de la gravedad del problema.

"Cuando terminas de consumir el chicle, lo envuelves en un papel y lo tiras en un deposito de basura, es la única opción que existe, o que te lo tragues", dijo Jaral. "Yo siempre he tragado los chicles, y nunca me ha hecho daño".

No tan rápido, dijo el doctor Nick Desai, un pediatra en el Hospital Infantil de Vanderbilt en Nashville, Tennessee, quien dijo que comerse la goma de mascar no es una buena idea porque usualmente pasa a través del sistema digestivo, pero puede acumularse con otros objetos y causar un bloqueo intestinal.

"No es para preocuparse si ocurre", dijo Desai. "Pero no es recomendable hacer un hábito de eso".

El problema tiene que ver con la base sintética que se usa actualmente en la goma de mascar y que se emplea desde la década de los años 40 para reemplazar a la resina de chicle similar al látex que los mayas recolectaban del árbol de la Sapodilla.

Los Mayas masticaban un chicle sin sabor para limpiar sus dientes.

La versión moderna de la goma de mascar nació en 1860, cuando el general Antonio López de Santa Anna le llevó chicle mexicano al inventor estadounidense Thomas Adams, quien fue el primero en experimentar con ella como posible sustituto del caucho, pero después le agregó sabores y la vendió como goma de mascar.

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Terra/AP

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