Limpieza del hogar
Ni vinagre ni bicarbonato de sodio, este es el ingrediente clave para limpiar los zócalos de tu casa y dejarlos como nuevos
¿Los zócalos de tu hogar están muy sucios y te cuesta trabajo limpiarlos? Apunta esta manera de aflojar la suciedad difícil con un ingrediente que seguro tienes en casa.La limpieza del hogar es un hábito frecuente que hay que adquirir para preservar el estado y función de los objetos y las superficies como paredes y pisos. Estos sitios de la casa suelen ensuciarse con el roce permanente y con el paso de los años puede resultar más difícil dejarlos impecables.
En el caso de los zócalos la tarea se complica aún más. Esto se debe a que se encuentran en un sitio donde se acumula más suciedad, humedad, polvo y partículas de todo tipo. Incluso, pueden alojar pelos o secreciones de las mascotas.
Conoce el método popularizado en las redes sociales para dejar impecables los zócalos, también llamados rodapiés, con un ingrediente limpiador que seguro tienes en la despensa o alacena de tu casa. El truco casero es tan sencillo que se puede repetir con frecuencia para potenciar su efectividad y duración.
¿Cómo limpiar los zócalos muy sucios?
Limpiar los zócalos que han acumulado mucha suciedad puede ser una tarea difícil. Si bien existen productos industriales que se pueden adquirir en el supermercado o en tiendas especializadas en limpieza, lo cierto es que pueden contener sustancias muy tóxicas para niños o mascotas y además pueden tener un precio elevado.
De esta manera, existen soluciones caseras que se pueden implementar a bajo costo y máxima efectividad. Una de ellas se vincula con el uso del detergente desengrasante lavavajillas. Apunta los pasos para dejar los rodapiés impecables y como nuevos.
Los 5 pasos para limpiar zócalos muy sucios con detergente
- Quitar el polvo de la superficie de los zócalos. Este paso se puede hacer con un cepillo de cerdas suaves para llegar a todos los rincones y grietas.
- Colocar agua tibia en un balde y agregar un poco de detergente lavavajillas. Pero no hay que echar demasiado para que no queden residuos en los zócalos. Mezclar hasta que quede un líquido homogéneo.
- Sumergir una esponja o paño de microfibra en la mezcla y escurrir para que no chorree el líquido en el zócalo y las paredes.
- Frotar los rodapiés desde los extremos y continuar con el resto de las superficies con movimientos suaves.
- Secar bien las superficies con una toalla, eliminando cualquier rastro de humedad que pueda provocar daños, moho o deformaciones.