El potus (Epipremnum aureum) es una planta que se puede cultivar tanto en espacios interiores como exteriores y muchos amantes de la jardinería adoran por su función ornamental. Este ejemplar puede adaptarse a diversas condiciones climáticas y no necesita un riego frecuente.
Esta planta, también denominada poto, posee hojas en forma de corazón y su tonalidad cromática puede ir desde un verde oscuro hasta tonos más amarillentos o jaspeados blancos. Si bien su crecimiento no necesita mucho cuidado y mantenimiento, este ejemplar requiere ciertos nutrientes que pueden ser suministrados a través de fertilizantes o abonos.
¿Qué nutrientes necesita un potus para estimular su crecimiento?
Al igual que otras plantas, el potus puede crecer de manera vigorosa con el suministro de los siguientes nutrientes:
Nitrógeno para el crecimiento del follaje
Fósforo para el desarrollo de raíces
Potasio para la salud general del ejemplar
Calcio
Magnesio
Hierro
Cuando a la planta le faltan estos nutrientes, uno de los síntomas son sus hojas amarillentas. Pero también se puede manifestar a través de las puntas de las hojas en tonos marrones y un crecimiento muy lento y/o atrofiado.
Al igual que otras plantas, el potus necesita nutrientes como el nitrógeno, fósforo y potasio para crecer de manera vigorosa. Foto: archivo Terra
¿Cómo fertilizar el potus y qué tipo de abono necesita?
Según los especialistas de Picture This, el potus se puede fertilizar de manera óptima con compost o humus de lombriz. Este fertilizante se debe colocar en el sustrato de la base de la planta cada 4 o 6 semanas. El momento más adecuado para abonar la planta es durante los meses más cálidos (primavera y verano), es decir, cuando el ejemplar está en su fase activa de crecimiento.
El potus se debe fertilizar durante los meses más cálidos, es decir, en temporada de primavera o verano. Foto: archivo Terra
Por el contrario, la planta no debe ser fertilizada durante el invierno, ya que el crecimiento disminuye y requiere menos nutrientes. Para aplicar de manera adecuada el abono, primero hay que regar el ejemplar de antemano para prevenir quemaduras en las raíces. Luego de suministrado el producto natural o químico, hay que garantizar el drenaje correcto del fertilizante para evitar la acumulación de sales en el suelo.