Jardinería

Cuál es la planta que no debes tener en tu jardín sino te gustan los gatos

Es una planta que puede resultar muy atractiva para los gatos.
viernes, 28 de marzo de 2025 · 13:00

Tener plantas que destrocen los gatos en el jardín es la pesadilla de todo amante de la jardinería. Resolver esto de forma sencilla puede resultar desafiante. Por suerte, hay alternativas amigables con el entorno y nuestro bolsillo para ayudar en ese sentido. De hecho se puede utilizar una alternativa sobre una planta que debes evitar si no te gusta tener felinos rondando por el patio de tu casa.

A nadie le agrada lidiar con gatos cuando no te gustan en el jardín. Sin embargo, existen soluciones de jardinería naturales. Hay al menos una especie similar cada vez más popular entre jardineros y paisajistas que lo eligen porque termina con esta situación. En este nota podrás ver cuál es la planta que no debes tener en tu jardín sino te gustan los gatos.

La jardinería anti gatos

La menta, conocida en la jardinería por su aroma refrescante y sus usos culinarios, es una planta que puede resultar muy atractiva para los gatos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que su efecto en los felinos puede ser bastante peculiar. Aunque no es tóxica, la menta puede generar en los gatos una sensación de euforia momentánea que puede durar entre 5 y 10 minutos.

Jardinería. Fuente: Canva.

La menta contiene una sustancia de jardinería llamada nepetalactona, que actúa como un estimulante en los gatos. Al olerla, los gatos pueden experimentar una variedad de comportamientos, como restregarse en la planta, morderla, ronronear y jugar de forma más enérgica. Esta reacción se debe a que la nepetalactona se une a los receptores olfativos del gato, desencadenando una respuesta en su sistema nervioso.

 

Jardinería. Fuente: Canva.

Aunque la menta no es peligrosa en la jardinería para los gatos, es importante regular su exposición a esta planta. El consumo excesivo de menta puede causarles malestar estomacal o diarrea. Además, algunos gatos pueden volverse demasiado excitados o agresivos bajo la influencia de la menta, por lo que es importante supervisar su comportamiento.