Jardinería

Qué mes del año es el mejor para aplicar cobre a tus árboles frutales para prevenir enfermedades y proteger los frutos

¿Sabías que colocar cobre en los árboles frutales es una práctica agrícola muy beneficiosa? Conoce cuál es la manera adecuada de suministrar este mineral.
lunes, 23 de junio de 2025 · 17:15

La aplicación de cobre en los árboles frutales es una práctica agrícola que se  traduce en un método antiguo y efectivo para mejorar el desarrollo de estos ejemplares vegetales. Este mineral ayuda a proteger las plantas, ya que actúa como fungicida y bactericida natural.

Conoce cuál es la mejor época del año para suministrar este mineral a las plantas que dan frutos y cómo se debe aplicar. Apunta cómo se desarrolla la técnica ancestral para potenciar el crecimiento de los árboles frutales.

¿Cuál es el mejor mes del año para aplicar cobre a los árboles frutales?

El cobre en los árboles frutales se aplica hacia el final del invierno y antes del inicio de la primavera. Esta es la mejor época del año porque los ejemplares están en reposo. Este momento es crucial porque previene el desarrollo de hongos y bacterias antes de que inicien su actividad de crecimiento.

Pero el cobre en los árboles frutales también se puede aplicar después de una poda. De esta manera, se busca proteger las heridas abiertas y prevenir la aparición de hongos luego de las intensas lluvias.

¿Cómo aplicar cobre en los árboles frutales?

Según los expertos en jardinería, el cobre se aplica en los árboles frutales dentro de fórmulas químicas que incluyen el oxicloruro de cobre y el sulfato de cobre. Estos elementos deben ser diluidos en agua y posteriormente tienen que ser aplicados con aspersor. De esta manera, se evita que el tratamiento coincida con la floración o la fructificación. Esto último podría dañar los brotes tiernos.

El suministro de este mineral en las plantas ha sido crucial para la prevención de enfermedades como la roya, el moteado, la gomosis y otras infecciones que afectan hojas, ramas y frutos. Su efectividad se traduce en la capacidad de crear una barrera protectora sobre las superficies vegetales. Por este motivo, los patógenos no pueden penetrar y no se pueden multiplicar.

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