A tener en cuenta
¿Por qué no es bueno cortar el contacto por completo tras una ruptura? Una experta en psicologÃa lo explica
No se trata de un simple capricho, sino de una técnica psicológica probadaHay veces que tener que mantener el contacto con una expareja suele ser entramado, teniendo en cuenta que algunas tienen una enorme facilidad para hacerlo. También están aquellas personas que carecen de estas conductas y directamente no lo hacen. En ese contexto es que la psicologÃa explicó cuál es el significado de que una persona tenga esta forma de pensar y, sobre todo, cómo solucionarlo.
El simple acto de tener contacto tras una ruptura puede parecer insignificante, una pequeña acción que pasa desapercibida para la mayorÃa. Sin embargo, según la psicologÃa, este gesto tan cotidiano comunica mucho más de lo que imaginamos a quienes nos rodean. No es solo un acto de libre elección, sino una ventana a ciertos rasgos de nuestra personalidad y a la forma en que interactuamos con el mundo. Es un lenguaje no verbal sutil, pero poderoso, que revela aspectos importantes de nuestra conducta.
La explicación de la psicologÃa
La razón detrás del contacto cero es clara: cuanto menos sepas de esa persona, más rápido sanarás. La psicóloga Silvia Congost explica que al evitar cualquier tipo de interacción, como seguir sus redes sociales o hablar con amigos en común, se interrumpe la conexión emocional. Esto permite que los recuerdos vayan perdiendo fuerza y que la obsesión disminuya gradualmente, liberando a la persona del dolor constante y facilitando el proceso de superación.
Una de las prácticas más contundentes que la psicóloga recomienda es el bloqueo. Aunque pueda parecer extremo, bloquear a la expareja en redes sociales y en el teléfono es una herramienta poderosa para evitar recaÃdas y tentaciones. Al no tener acceso a su vida, se evitan las comparaciones y los pensamientos recurrentes, lo que ayuda a que las conexiones emocionales se debiliten y se pueda reconstruir la autoestima y la paz interior.
Sin embargo, Congost aclara que el contacto cero no siempre es posible, especialmente si hay hijos en común o responsabilidades compartidas. En estos casos, la clave es reducir el contacto al mÃnimo indispensable. La meta no es odiar a la persona, sino protegerse a uno mismo y priorizar el bienestar emocional. La experta en psicologÃa enfatiza que el objetivo final es dejar de pensar en la expareja para poder seguir adelante con la vida.