¡Toma nota!
Estas son las 5 frases que no hay que decirle a una persona con ansiedad, según expertos
Si conoces a alguien que padezca de este trastorno, deberías evitar estos dichos para que no le afecte.La ansiedad es un mecanismo de defensa natural del organismo frente a los estímulos externos o internos percibidos por el individuo como amenazantes y que suele acompañarse con sentimientos negativos como temor, miedo, inquietud y que se harán notar en el organismo. Hay muchas personas que padecen este trastorno, y por este motivo es que los especialistas recomendaron cuáles son las 5 frases que no hay que decirles para evitar causar problemas de motivación y que pueden causar algún daño psicológico.
Por otro lado, la ansiedad puede describirse como un sentimiento de miedo, de temor, inquietud o desesperación y que los síntomas de este trastorno son tan desagradables que puede derivar en un ataque de nervios o de ansiedad. Este trastorno tiene una gran cantidad de síntomas que llevan a esto, como pensamientos o creencias que dificultan que la persona pueda seguir con su vida normal; preocupación excesiva sobre el futuro, sensación de intranquilidad, entre otros.
Es por este motivo que cuando una persona está atravesando un cuadro de ansiedad, hay que saber acompañarlo y tratar de que pueda salir de ese estado y que no se haga daño, por lo que los expertos recomendaron cuáles son las 5 frases que no hay que decirle a alguien con trastorno de ansiedad porque pueden resultar totalmente dañinas.
5 frases que no debes decirle a una persona con ansiedad
- “Tenés todo para estar bien”
- “Hay gente que está peor”
- “Tenés que pensar en positivo”
- “No es para tanto”
- “Salí, distraete y ya se te pasa”
De acuerdo a lo que manifestaron los especialistas, estas frases pueden causar un alteración en el sistema nervioso o incluso aumentar la sensación de ansiedad. Por eso, se recomienda escuchar sin interrumpir ni corregir; mostrar interés genuino sin pedir explicaciones; validar lo que la otra persona siente; acompañar desde la presencia y no desde la urgencia de “arreglar”.