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Manuel Castro, el primer Comisionado de Nueva York nacido en México que cruzó la frontera en su infancia

Se trata del primer Comisionado de la Oficina de la Alcaldía para Asuntos del Inmigrante de la ciudad de Nueva York cuya familia no cuenta con un estatus migratorio regular.
martes, 5 de julio de 2022 · 23:03

Manuel Castro es el primer Comisionado de la Oficina de la Alcaldía para Asuntos del Inmigrante de la ciudad de Nueva York nacido en México. También es el primer Comisionado cuya familia no cuenta con un estatus migratorio regular, ya que ni su madre ni sus dos hermanos mayores lo tienen. Ahora se encarga de trabajar por el bienestar de más de tres millones de inmigrantes en una ciudad donde los mexicanos representan la tercera mayor nacionalidad.

Aunque sus padres son originarios del estado mexicano de Puebla, Manuel Castro nació en la Ciudad de México. Su padre cruzó la frontera primero, en 1988, y llegó a Nueva York.

En 1989, cuando tenía cinco años, "Manny", como también es conocido el ahora Comisionado, cruzó a través del desierto, en compañía de su madre. “Me acurruqué con mi hijito en un colchón viejo. ‘Mamá tengo sed, mamá tengo sed’, decía él”, relató a la agencia de noticias AP la madre de Manuel Castro, Teresa, de 70 años. “Yo dije: ‘Virgen de Guadalupe ayúdame, quítale la sed a mi hijito’. Créame que la virgen me hizo un milagro. Mi hijito se quedó bien dormido”. 

Los hermanos mayores Castro cruzaron la frontera en 1990 y la familia se asentó en Sunset Park, un barrio hispano de Brooklyn. 

Durante muchos años, Manuel Castro vivió en Estados Unidos sin un estatus migratorio regular. El mexicano se inició en el activismo en la adolescencia, tras darse cuenta de que no podía acceder a un programa de trabajo de verano porque no tenía número de seguridad social. Tras lograr una beca, el Comisionado realizó su carrera universitaria en Hampshire College, en el estado de Massachusetts, y empezó a trabajar en un centro de ayuda a jornaleros en el condado de Queens.

En el año 2012, el expresidente Barack Obama impulsó DACA, un programa de alivio migratorio temporal para jóvenes como Manuel Castro, que habían llegado a Estados Unidos cuando eran menores de edad. Gracias al programa pudo obtener su número de seguridad social y más tarde obtuvo la residencia permanente a través del matrimonio.

La semana pasada, el mexicano recordó a su madre durante un discurso que realizó en una fiesta de graduación de un programa educativo para mujeres inmigrantes. “Gracias a mi madre es que estoy aquí hoy. Pienso en ella ahora porque ella fue quien me inspiró para ser persistente, activista y Comisionado”, dijo. “La vi cuando le costaba encontrar trabajo, como mujer indocumentada, y cada día luchaba para proveer para mi y mis hermanos y al mismo tiempo intentaba aprender inglés. Este país aún no ha reconocido ese esfuerzo”.

Entre otras cosas, la oficina de Manuel Castro se encarga de promover programas que ayudan a los inmigrantes, y de garantizar acceso a información pública en numerosas lenguas. También destina unos 10 millones de dólares al año a grupos que ofrecen asesoría legal gratuita a inmigrantes, para que puedan defenderse en las cortes migratorias.

El Comisionado pasa mucho de su tiempo en la calle escuchando a los inmigrantes que habitan los barrios de la ciudad. Ha participado en festivales del Nuevo Año Lunar chino, jugado al cricket con la comunidad de Bangladesh, comido en una cena “iftar” para romper el ayuno durante el Ramadán musulmán, y ha disfrutado de las fiestas mexicanas del 5 de mayo.

Sin embargo, su nombramiento llegó en un momento en el que una reforma migratoria para ayudar a regularizar a millones de migrantes en Estados Unidos es improbable. Sin embargo, “tengo un interés personal en lograr una reforma migratoria", dijo Manuel Castro a la agencia de noticias AP. “Cada año que pasa, es un año más de más de 30 años que han pasado desde la última reforma migratoria”.

“Falta que otros estados y ciudades a través del país reconozcan que los migrantes son vitales, que son la columna vertebral de las economías y de la vida diaria”, dijo Castro a AP. “Son trabajadores esenciales pero los excluyen a la hora de darles apoyo, así que tenemos que hacer mucho en ese aspecto”.